• Quilmes - Buenos Aires - Argentina

domingo, 26 de diciembre de 2010

Jerusalen: Destino de culto


Jerusalen moderna

Sagrada para judíos, cristianos y musulmanes, visitarla es una experiencia religiosa, incluso más allá de los límites de la cautivante Ciudad Vieja

Es el lugar del planeta donde la mayoría sueña con una paz que no llega. También es una de las pocas capitales que no es reconocida oficialmente como tal. Sin embargo, eso no le impide ser una de las ciudades más fascinantes.

Con su variedad de culturas y religiones, Jerusalén se abre al mundo, devela algunos misterios de la historia y esconde muchos otros. Considerada mundialmente como la cuna de la civilización, Jerusalén tiene un significado histórico para tres de las más importantes religiones y ha demostrado con los años ser irresistible no sólo para los arqueólogos, sino también para los turistas, cualquiera que sea su fe.

Algunos se sienten atraídos por los monumentos religiosos; otros, por la gran variedad de paisajes, y otros, por el fascinante contraste entre lo moderno y lo antiguo. Pero todos coinciden en un mismo encanto: recorrer las huellas de la historia desandando los mismos caminos que el patriarca Abraham hace 4000 años, que Jesús hace 2000 o que el profeta Mahoma hace poco más de 1000.

Las murallas de la Ciudad Vieja, los arcos romanos y los bastiones otomanos se entrecruzan con los modernos edificios y centros comerciales. "Aquí descansó Mahoma antes de ascender al cielo", cuentan unos y señalan la cúpula dorada que se convirtió en una de las postales de Jerusalén.

"Estas son las ruinas del segundo Templo", aclaran otros con sus ojos puestos sobre una pared milenaria. Mientras unos más allá señalan una fastuosa iglesia y aclaran: "Allí estuvo enterrado Cristo". En Tierra Santa se encuentran todas las confesiones cristianas (católicos de seis ritos distintos, ortodoxos y protestantes), el judaísmo tiene su centro religioso y político, y la presencia musulmana es imponente. De eso se trata Jerusalén, un lugar donde conviven todos. Al mismo tiempo y por separado.


Vía Crucis
Recorrer las angostas calles de la Ciudad Vieja no es sencillo. No tanto por su edificación, aún intacta con los rasgos de hace miles de años, sino por la cantidad de gente. Este sector, con sus murallas de piedra milenaria, encierra tres lugares sagrados para las mayores religiones monoteístas del mundo. La cúpula dorada del Domo de la Roca, tercer sitio de peregrinación para los musulmanes después de La Meca y Medina; el Muro de los Lamentos, venerado por los judíos, y la iglesia del Santo Sepulcro, sitio de peregrinación para los cristianos.

Por eso miles de cristianos se dirigen diariamente a pocas cuadras de la Puerta de los Leones, en el sector musulmán de la Ciudad Vieja, con objeto de emprender y revivir el Vía Crucis. "Cristo ha cambiado el mundo", explica convencida Norma, una española de 78 años que junto a un grupo de correligionarios se muestra dispuesta a desandar el camino del Calvario que la conducirá al Santo Sepulcro.

Esta iglesia, a cargo de franciscanos, griegos ortodoxos y armenios ortodoxos, representa uno de los sitios más sagrados para los cristianos y reúne a fieles venidos de todas partes del mundo (se calcula que es visitada diariamente por unas 5000 personas). Para los creyentes, en el lugar de la sepultura y resurrección de Jesús culminará su peregrinaje a Tierra Santa.

Para los judíos que llegan a la Ciudad Vieja el recorrido será hacia el Muro de los Lamentos, signo de disputa desde hace años y que simboliza el corazón del judaísmo. A simple vista representa una inmensa pared, pero el muro occidental, parte de lo que quedó del Segundo Templo de los judíos tras ser destruido por los romanos en el año 70, posee un enorme significado político y religioso. Es allí donde miles de personas que se acercan depositan un papelito escrito de puño y letra entre las piedras. Todo aquel que llegue a este sitio, celosamente vigilado por los sectores ortodoxos, podrá percibir la mística que se desprende en cada rezo.

Asimismo, el principal sector judío, que ocupa la parte sudoriental de la ciudad, contiene la Puerta de Sion, al sur de la cual se encuentra el monte del mismo nombre y la tumba del rey David, este último un sitio que antiguamente, antes de la Guerra de los Seis Días, reemplazó durante muchos años el lugar en el que los judíos se lamentaban por la destrucción del Gran Templo, cuando el actual Muro de los Lamentos estaba en poder de los palestinos.

Muro de los lamentos

En los alrededores
Mucho se habla de la Ciudad Vieja, pero lo cierto es que toda Jerusalén es una ciudad mágica, que aún esconde secretos, pero que también muestra encantos por doquier. Para eso es necesario empezar a caminarla también por afuera de sus murallas.

Las inmensas puertas que interrumpen el muro de la ciudad antigua permiten ingresar a otro mundo. Con tan sólo unos pasos, todo cambia. Nada es lo mismo. Un claro ejemplo de eso es la Puerta de Yafo, en cuya salida se encuentra el shopping Mamila, donde tienen sus vidrieras algunas de las marcas más reconocidas mundialmente.

Pero no todo es shopping y tumultos de gente. Aunque muchos no lo crean, en Jerusalén también es posible caminar tranquilo en medio de soñados paisajes y librados del rugido de los motores. Para tal caso es aconsejable optar por las tranquilas calles del barrio Montefiore, apostado frente a la Ciudad Vieja y con una paz envidiable. Allí, las casas respetan una fisonomía común y se erigen alrededor de un viejo molino.

Sin embargo, también hay opciones de las más diversas para quienes quieran hurgar un poco más en la historia, antigua y contemporánea. Es allí donde resulta ineludible la visita a Yad Vashem, el Museo del Holocausto. Enclavado en medio de un verde bosque, es uno de los sitios más emblemáticos de Israel, en el que un ambiente sombrío invita a recorrer los tenebrosos y oscuros años del genocidio nazi.

El Shuk

De compras y regateo, por el Shuk
Podría considerarse el reino de la mentira. Pero muchos lo consideran el planeta del regateo. De una u otra forma se refieren a lo mismo: el Shuk. "Argentino, amigo, venga, mejor precio." Ese manojo de palabras sale de la boca de Aram, un árabe de apenas 28 años que trabaja en el local polirrubro de su padre. No es que hable castellano, pero tampoco posee conocimiento de portugués y al mismo tiempo intenta seducir a una pareja de jóvenes brasileños.

El Shuk, tradicional mercado árabe que ocupa casi la totalidad de las calles del sector cristiano y musulmán de la Ciudad Vieja, es un lugar en el que nada vale lo que dicen que vale. El precio varía según la cara de quien pregunte y la hora del día, así como de cuán buena haya sido la jornada laboral en términos económicos.

"El que no llora no mama", reza un pasaje del conocido tango de Enrique Santos Discépolo. Y nunca más aplicable a este micromundo que se abstrae de cualquier religión, aunque está enclavado en uno de los lugares más sagrados del mundo. La regla número uno en este lugar es negociar todo. Desde una botella de Coca-Cola en el quiosco hasta un colorido vestido en el local más grande. Y como si eso fuera poco, acá los conflictos religiosos parecen no importar, hasta tal punto que es común ver a un árabe ataviado a su manera tradicional clásica vendiendo productos de la religión judía o un rosario de madera.

Aram intenta explicar lo inexplicable: la lógica de este mercado. Sin soltar en ningún momento su narguile (una pipa a base de agua), relata que desde muy chico se crió en el local de su padre en el Shuk. De origen árabe, Aram vive prácticamente en ese local, si se tiene en cuenta que durante la semana abre las puertas pasadas las 8 y las cierra cerca de las 21. Al ser consultado sobre el porqué de los precios, después de un breve silencio admite que es una costumbre antiquísima. Y al día de hoy se sostiene a rajatabla. Tanto es así que una pashmina de cashmere que nos ofrecen por 200 shekels (el equivalente a 210 pesos) la terminamos pagando 25 shekels (unos 26 pesos).

Es realmente agotador caminar por las calles del Shuk, pero no por la extensión de las calles, sino por los gritos y la necesidad de estar atento en todo momento para no ser traicionado a la hora de comprar. Sin embargo, después de largas horas de recorrido, los turistas, lejos del agotamiento, salen con sus bolsas cargadas y una sonrisa en la cara.

Domo de la Roca

Imperdibles de la Ciudad Vieja
1. SANTO SEPULCRO
La más polémica iglesia de los cristianos encierra los lugares de la crucifixión y la resurrección de Jesús. Fue reconstruida en varios momentos de la historia antigua.

2. MURO DE LOS LAMENTOS
Con sus piedras milenarias, el fragmento del muro occidental del templo representa el lugar más sagrado para el judaísmo. Se puede visitar en cualquier horario.

3. TORRE DE DAVID
Esta fortaleza en la Puerta de Yafo, también conocida como Ciudadela, brinda un imperdible show de luces nocturno en el que se relata la historia de Jerusalén.

4. TUNELES DEL KOTEL
Los impactantes túneles del muro occidental (Minharot Hakotel, en hebreo) permiten recorrer fascinantes hallazgos arqueológicos. Hay que reservar con anticipación.

5. JARDIN ARQUEOLOGICO
Al pie del Monte del Templo cuenta con estructuras de la época de Herodes y vestigios del paso de los romanos.

Plan de acción, en cinco días
La estada en una ciudad depende de las prioridades de cada viajero. Sin embargo, aquí proponemos un itinerario para conocer Jerusalén sin dejar nada importante afuera.

Día 1. Tour por la Ciudad Vieja de medio día para recorrer los sitios más destacados. Por la tarde, la mejor opción será aprovechar para hacer compras en el Shuk.

Día 2. A seguir caminando, pero por la ciudad nueva. En una mañana se puede pasear por la avenida Ben Yehuda (como Florida en el microcentro porteño) para luego sumergirse en Mea Shearim (con vestimenta con recato), el barrio de la comunidad judía ultraortodoxa. Por la tarde, una opción más relajada físicamente, aunque se hará sentir como un golpe bajo: Yad Vashem, el Museo del Holocausto.

Día 3. Con ánimo de salir un poco de la ciudad, lo ideal es la excursión a las ruinas de la impactante ciudadela de Masada. Después, relax en las playas del Mar Muerto. Y a la hora de las compras, el shopping Mamila.

Día 4. Recorrer a pie el barrio Montefiore, a pocas cuadras de la Ciudad Vieja, rodeado de hermosos espacios verdes. Después, ascenso al Monte de los Olivos, desde donde se aprecia la vista más impactante de Jerusalén. Y poco antes del anochecer, el Museo de Israel, donde se pueden ver los famosos rollos hallados en el Mar Muerto.

En el último día en Jerusalén, por la mañana quedará pendiente ir con una excursión a Belén, apenas a 10 kilómetros. Ahí se podrá visitar la Iglesia de la Natividad y la tumba de Raquel, una de las matriarcas del pueblo judío.

Iglesia de la Natividad en Belen, a 10 Km. de Jerusalen

DATOS UTILES
Como llegar desde Buenos Aires
El pasaje aéreo (ida y vuelta) a Tel Aviv cuesta alrededor de US$ 1600, con tasas e impuestos incluidos.

Alojamiento
Existe una gran variedad de oferta. Una habitación doble en un hotel tres estrellas se puede conseguir desde US$ 70, y en uno de cinco estrellas desde 160, según la temporada.

Visa
Los argentinos no la necesitan si la estada no supera los 3 meses. Unicamente es indispensable el pasaporte con al menos seis meses de validez a la fecha de entrada.

Excursiones
Un tour por Jerusalén (día completo), incluyendo la Ciudad Vieja y la nueva, cuesta unos 70 dólares. Sólo el recorrido por la Ciudad Vieja cuesta 45. Hay guías en castellano.

Juan Pablo Bacino (Enviado especial)
La Nación - Turismo
Fotos: Web

jueves, 16 de diciembre de 2010

Argentina: Costa Atlántica 1.200 km de playas para elegir


Encabezados por Mar del Plata, los balnearios bonaerenses se presentan muy renovados. Desde el popular San Clemente del Tuyú hasta el refinado Cariló.

Mar, médanos, sol y bosques: la Costa Atlántica bonaerense es el destino preferido por los argentinos a la hora de planear las vacaciones. A lo largo de 1.200 km de playas, cada turista puede encontrar un balneario a su medida.

La Secretaría de Turismo de la pcia. de Buenos Aires anuncia como la “gran novedad de la temporada” el Tour de Verano 2011 de Showbol, que recorrerá las playas de la Costa Atlántica. Entre otras figuras, jugarán ex futbolistas como Sergio Goycochea, Fernando Redondo, Carlos Navarro Montoya y Ricardo Bochini.

Mar del Plata promociona su temporada como “La Ciudad de las Estrellas”, con más de cien espectáculos en cartelera. Los eventos principales de enero serán la Fiesta Nacional del Mar, la Zurich Gala de Mar (concierto gratuito, el 21 de enero en Playa Grande), y la Fiesta de los Pescadores. En febrero se entregan los Premios Estrella de Mar y se realiza la Fiesta Provincial de Mar del Plata. Fueron remodeladas la zona de Punta Iglesia, el Paseo de las Américas y algunos balnearios.

El Partido de la Costa, con su ambiente distendido y familiar, tiene atractivos ineludibles como Mundo Marino –en San Clemente–, el muelle de pesca de Mar de Ajó, la réplica de la carabela Santa María en Santa Teresita y el Laberinto de Las Toninas. Los viernes se realizará en distintas localidades el Festival Folklórico del Tuyú, con entrada gratuita, y los sábados habrá recitales de Catupecu Machu, Los Pericos, Los Cafres y La Mancha de Rolando. En febrero, Iñaki Urlezaga baila en el Festival de Danza de Mar.


Mar de las Pampas


Al Norte de San Clemente del Tuyú vale la pena visitar la Reserva Natural Punta Rasa, donde las aguas del Río de la Plata desembocan en el océano Atlántico. En esta reserva se alojan miles de aves migratorias que hacen escala en su largo viaje desde el Hemisferio Norte. Muy cerca de allí, el Faro de San Antonio invita a subir con un elevador a la cima para ver el relieve de la Bahía de Samborombón y una panorámica de los balnearios cercanos. El complejo de termas marinas del Parque Bahía Aventura es único en el país por sus aguas medicinales que provienen del océano.

Desde el Area Técnica de la Dirección de Turismo de Pinamar, Marcela Goyeneche anuncia “nuevas ofertas en alojamiento, gastronomía y recreación, aumentos del 15 al 20% en alquileres de casas y del 15 al 25% en hospedajes, respecto de enero de 2010. Los paradores y balnearios de moda serán UFO Point, El Signo, El Más Allá y CR, con el spa de playa Hemingway, en Cariló”. La temporada se inaugurará a principios de enero, con la fiesta de Bendición de Aguas, con fuegos artificiales y espectáculos. Se anuncian el Festival de Jazz en el Mar, Conciertos en el Bosque (los jueves en Cariló) y un ciclo de conferencias de escritores.

Una alternativa más tranquila y familiar en el partido de Pinamar es Ostende. El Viejo Hotel Ostende –que aún funciona– es testigo de la lucha de los pioneros belgas contra los médanos, y del paso de visitantes ilustres como Antoine de Saint-Exupéry, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares que situaron aquí su novela “Los que aman, odian”. Sobre la playa también se puede ver La Elenita, austera cabaña de madera que perteneció al ex presidente Arturo Frondizi, quien la levantó con sus propias manos en 1935.

Villa Gesell es el balneario preferido por los jóvenes. A las playas y los paseos por la avenida 3 y la Costanera se suman paseos guiados hasta el faro Querandí, el Pinar del Norte, Mar de las Pampas, Mar Azul y Las Gaviotas.


1. San Clemente del Tuyú
Es la playa más cercana a la Ciudad de Buenos Aires (320 km). En el oceanario Mundo Marino se destacan los espectáculos de orcas, delfines y lobos marinos. También se puede conocer una colonia de pingüinos, ver cómo nadan ballenas y delfines y visitar la Casa de los Hipopótamos. Además, buenas playas y exquisitos pescados en restaurantes del centro y del puerto. Otro imperdible es la cervecería, casa de té y tortas europeas Pequeña Zurich.
http://www.lacosta.gob.ar/


2. Pinamar
Pinamar es una ciudad jardín que ha crecido a la sombra de los árboles sobre el relieve sinuoso de los médanos. El paisaje armoniza lo urbano con lo natural. En las playas céntricas los balnearios palpitan al ritmo de la música, los torneos deportivos, los eventos y presentaciones de las grandes marcas. La zona de dunas vírgenes, con médanos de hasta 30 m de altura al norte de la ciudad, es un paseo imperdible en cuatriciclo o a pie. Es muy amplia la oferta de actividades deportivas, como paseos en 4x4, cabalgatas, sandboard, windsurf, polo en el complejo La Herradura y el golf en una cancha de 18 hoyos.
http://www.pinamar.gov.ar/


3. Ostende
Este balneario de playas anchas fue creado por los pioneros belgas Fernando Robette y Agustin Poli a principios del siglo XX. El diseño conserva avenidas diagonales y una avenida central que termina en un hemiciclo en la zona de playas. De aquellos tiempos se conserva la llamada Rambla de los Belgas, la Maison Robette –construida por uno de los pioneros– y el Viejo Hotel Ostende. http://www.pinamarweb.com.ar/


4. Cariló
Enmarcado por un bosque de pinos y eucaliptos, Cariló es el balneario más exclusivo de la costa argentina. Sus estrictos códigos arquitectónicos lograron armonizar las viviendas y comercios con su magnífico entorno natural. Las playas lucen agrestes, con tres balnearios y un parador. Aunque no tiene vida nocturna, Cariló es apta para la práctica deportiva, con una cancha de golf de 18 hoyos y un centro hípico. La oferta gastronómica incluye comida japonesa, alemana, italiana y mediterránea. Cariló tiene un centro comercial con una cuidada arquitectura, en sintonía con la naturaleza.
http://www.carilo.com.ar/


5. Villa Gesell
Un clásico para familias y grupos de jóvenes en busca de diversión. Además de las caminatas por la avenida 3 y la Costanera, un paseo imperdible es el que recorre la Reserva Cultural y Forestal Pinar del Norte, donde comienza la historia de la Villa de la mano de Carlos Gesell, quien logró domesticar los médanos de la zona. Además del paseo entre eucaliptos, acacias y pinos, aquí se puede conocer el Museo creado en la primera casa de fundador, con puertas orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, para burlar al viento y la arena. Muy cerca de allí también se puede visitar el Museo de los Pioneros, el vivero y la segunda casa de Carlos Gesell, que funciona como centro cultural. Otro de los paseos recomendados es el recorrido en 4x4 o cuatriciclos hasta la Reserva Natural Faro Querandí. http://www.gesell.gov.ar/



6. Mar del Plata
Mientras La Perla, Bristol, Punta Iglesia, Playa Grande y los balnearios de Punta Mogotes mantienen su vigencia, playas más tranquilas y forestadas se suceden al sur, camino a Chapadmalal. A los clásicos paseos por la Rambla, el Casino, el puerto y el faro de Punta Mogotes, en la ciudad balnearia más importante del país se agrega una visita al Barrio de Los Troncos, cuyas mansiones de estilo europeo de fines del siglo XIX originaron la fama de “La Biarritz argentina”. El circuito pasa por el Centro Cultural Villa Victoria Ocampo, el Archivo Museo Histórico Municipal Villa Mitre, la Casa Los Troncos que dio origen al barrio y las calles Alem y Güemes, con restaurantes, comercios, bares y vida nocturna. También se puede recorrer el Circuito Stella Maris que incluye el Torreón del Monje, algunas villas pintoresquistas de principios de siglo, el Museo Castagnino, el Museo del Mar y la calle Güemes con sus restaurantes, bares y tiendas de marcas de primera línea. Los amantes de la naturaleza también cuentan con el bosque Peralta Ramos y Laguna y Sierra de los Padres. Con discos y pubs, las propuestas nocturnas esperan en la avenida Constitución.
http://www.turismomardelplata.gov.ar/



7. Miramar
A 45 km de Mar del Plata, las calles y avenidas de Miramar están diseñadas para que los niños sean protagonistas. Los balnearios del centro, entre los que se encuentran 9 de Julio, Playa Morena y Waikiki, convocan familias que se instalan desde temprano a disfrutar del sol. Las playas más tranquilas están en Frontera Sur, muy aptas para el sandboard. Es imperdible un paseo por el Vivero Dunícola Ameghino, con más de 500 ha de pinos y eucaliptos, senderos para caminatas, alquiler de caballos y fogones.
http://www.mga.gov.ar/


8. Necochea
Servicios muy completos, amplias playas y el Parque Lillo, ideal para recorrer a pie, a caballo, en bicicleta o en el Tren del Parque. En el parque se encuentran el Lago de los Cisnes, el Anfiteatro y el Museo de Historia, en una casona de la familia Díaz Vélez. La vecina Quequén ofrece el faro, las playas y el puerto. Vale la pena conocer las playas agrestes y enormes dunas de Costa Bonita, y tomar una excursión en 4x4 hasta los parajes del sur, surcados por médanos, naufragios y acantilados.
http://www.entur.com.ar/


9. Claromecó
Los balnearios del partido de Tres Arroyos (Claromecó, Reta y Orense) son ideales para viajeros en busca de tranquilidad. Claromecó es el más visitado, gracias a sus playas extensas y buena pesca. El paisaje combina mar, bosques, lagunas, ríos, arroyos y campo. Se pueden visitar el Faro de 1922, los bosques y lagunas de la Estación Forestal y las costas del arroyo Claromecó, con fauna autóctona y siete cascadas.
http://www.tresarroyosturismo.com/


10. Monte Hermoso
Aguas cálidas, en una de las pocas playas del país donde se puede ver la salida y la puesta del sol. Para visitar, el centenario Faro Recalada (de 1906), el Museo Naval y el balneario y laguna Sauce Grande, para hacer fogones, deportes náuticos y observar aves. Una excursión llega hasta el yacimiento arqueológico El Pisadero –a 6 km de la ciudad–, donde se hallaron huellas de pisadas humanas de 7 mil años de antigüedad.
http://www.montehermoso.gov.ar/

Clarin - Viajes
Fotos: Web

martes, 7 de diciembre de 2010

Las Galápagos de Perú


En la Reserva Nacional de Paracas y a pocos kilómetros de las míticas líneas de Nazca, este conjunto de islotes constituye uno de los ecosistemas marinos más ricos del mundo

Hace tres años, un terremoto seguido de un tsunami arrasó con todo. El maretazo, como dicen por acá, estrelló lanchones contra las casas, arremetió contra dos tercios de las construcciones y se internó hasta 200 metros tierra adentro.

Hoy quedan pocos vestigios de aquella pesadilla en Paracas, un pequeño puerto sobre el Pacífico, 260 km al sur de Lima. Los hoteles que quedaron reducidos a escombros han reabierto sus puertas, totalmente remodelados. También se inauguraron un par de resorts cinco estrellas, se reanudó y amplió la oferta de paseos, y el turismo retomó el impulso que venía experimentando antes del cataclismo.

Porque hasta estas costas áridas y ventosas llegaban, y llegan, visitantes de todos los rincones del mundo, curiosos por conocer uno de los ecosistemas marinos más raros y ricos que existen. Es precisamente en las islas Ballestas, un conjunto de islotes salpicados a 20 km de la bahía de Paracas, donde se concentran más de 200 especies de aves marinas, algunas provenientes de puntos tan lejanos como Cabo de Hornos o el Artico.

Así, sobre las rocas de granito se apiñan cormoranes, pelícanos, zarcillos (símbolo de las islas, deben su nombre a las dos plumitas que cuelgan al costado de la cabeza, cual par de aretes) o piqueros. Este último, llamado así porque se lanza como flecha al mar en busca de alimento, es también el pájaro guanero por excelencia.

El guano es el excremento de aves marinas y un cotizado fertilizante natural, además de haber sido uno de los principales productos de exportación de Perú en el siglo XIX, hasta tal punto que fue un detonante de la Guerra del Pacífico (por la negativa de compañías chilenas a pagar un impuesto sobre el guano). Se dice además que las islas Ballestas perdieron 30 metros de altura cuando se extrajeron millones de toneladas de este peculiar abono para despachar a Europa y Estados Unidos, a mediados de 1800.

Lo cierto es que hasta el día de hoy las aves siguen depositando lo suyo en estos enclaves, y se puede ver a los trabajadores que aún extraen el guano de manera artesanal, cargando los enormes sacos o costales en botes de madera. Por suerte, la recolección está confinada a un puñado de islotes, de modo que el olor acre y penetrante que de repente invade el aire dura apenas unos minutos.

Pero además de la variedad de aves, sobre las curiosas formaciones rocosas -que incluyen túneles, bóvedas y cuevas naturales- también retozan cientos de lobos marinos, focas y pingüinos de Humboldt, entre otras especies que conforman el gran atractivo ecoturístico de la zona (ni hablar de los delfines que muchas veces acompañan a los saltos y piruetas las embarcaciones de turistas, para deleite de los pasajeros).


Tan rica es la vida en esta bahía -en gran parte debido a las corrientes frías de Humboldt, que llenan las aguas de plancton y microorganismos- que a las islas también se las conoce como las Galápagos de Perú.

Por esa razón son un área protegida donde está prohibido desembarcar, y hay que conformarse con mirar desde las lanchas las manadas de lobos marinos que aúllan, gruñen y se pelean y, en fin, terminan haciendo el show del día.

El bonus del paseo hacia las islas está en el llamado Candelabro, un geoglifo de 130 metros trazado en la arena calcárea de un acantilado, que puede verse claramente sin bajarse de la lancha.

Hay decenas de versiones sobre el origen de este dibujo (que sí, se parece a un candelabro), desde que fue trazado por habitantes de la cultura Paracas, 500 años antes de Cristo, hasta que es obra de navegantes antiguos y piratas (que lo habrían usado para guiarse en los mares), pasando incluso por las fuerzas de San Martín (según esta versión, se trataría de un símbolo masón). Y, por supuesto, nunca faltan las teorías sobre seres extraterrestres. Las mismas que hablan de una extraña y misteriosa conexión entre El Candelabro y las más famosas líneas de Nazca, a menos de 200 km.


La Loca de la Escoba
Las hemos visto cientos de veces estampadas en remeras, gorritos, afiches y cuanto producto de merchandising pueda imaginarse. Las más conocidas son El Mono, El Colibrí, La Ballena, La Araña o El Astronauta, aunque las figuras registradas hasta el momento suman más de 300.

Las míticas líneas de Nazca ahora pueden visitarse volando en avionetas Cessna desde el aeropuerto de Pisco, a sólo 15 km de Paracas, en un viaje a todas luces más corto que si se sale de Lima (el trayecto por la ruta Panamericana, además, no es particularmente un parque de atracciones).

Y cuando, después de sobrevolar durante 40 minutos una sucesión de nubes y dunas y más nubes, aparece finalmente el primer geoglifo, hay que ver cómo sobrevienen los ¡ah! y ¡oh! de los poquitos pasajeros que caben dentro del avión. Porque no es lo mismo apreciar este espectáculo en un documental o en una foto -por poner el ejemplo más cercano- que, desde luego, presenciarlo en vivo y en directo. Y aunque algunos puedan sentirse mareados por los giros e inclinaciones que hace el piloto (para que los pasajeros de ambos lados de las ventanillas puedan ver unos 15 dibujos), la experiencia es de esas que difícilmente pueden olvidarse.

Lo asombroso es que estas extrañas zanjas, algunas realmente gigantes (El Alcatraz y El Loro, por ejemplo, miden 200 metros cada uno), sólo pueden ser observadas en su integridad desde el aire, lo cual ha despertado todo tipo de interrogantes.

Es que sobre el origen de las imágenes, descubiertas en 1927 y Patrimonio de la Humanidad desde 1994, aún se sabe poco. La tesis científica de más peso -no vamos a perder tiempo con las versiones esotéricas que siguen circulando- dice que se trataría del calendario astronómico más grande del mundo, y una de las más tempranas manifestaciones de matemática y física avanzadas. Habría sido realizado por la cultura nazca entre los años 300 antes de Cristo y 700 de esta era, y en su construcción se utilizaron herramientas rudimentarias como cuerdas y estacas.

Esta fue la explicación que impulsó la investigadora alemana María Reiche, que consagró su vida al estudio de este enigma grabado en el suelo. La Loca de la Escoba, la llamaban, porque a principios de los años 40 se instaló en el desierto equipada con una cinta métrica, una brújula, una escalera de mano y una escoba. Con esta última barrió hasta el cansancio la arenilla que cubría las líneas, al tiempo que convencía al gobierno para que restringiera el acceso público al área.

"Tengo definida mi vida hasta el último minuto de mi existencia: será para Nazca. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas, allí moriré", confesó Reiche, también llamada la Dama del Desierto, y cumplió con su palabra. Murió en 1998, cuando las líneas habían sido descubiertas y admiradas por el mundo, en gran parte gracias a su incansable trabajo y dedicación.




DE FLAMENCOS, PLAYAS Y BANDERAS
Dicen que el General José de San Martín se inspiró en los flamencos de Paracas para crear la bandera peruana, tras notar el intenso color rosado de estas aves que, con sus alas desplegadas, dejaban ver una franja blanca en el centro. De hecho, aquí se celebra cada septiembre el desembarco del prócer argentino.

La Reserva Nacional de Paracas, donde abundan las bandadas de flamencos, fue creada en 1975 en uno de los puntos más desérticos de la costa peruana, y es la única área marítima protegida del país.

Tiene una extensión de 335.000 hectáreas, de las cuales 200.000 están en el océano Pacífico. En tierra, playas de arena brillante y mares tranquilos como La Mina, Yumanque, Playón o Lagunillas son las preferidas por los limeños que visitan la zona para practicar deportes como windsurf, kitesurf y sandboard.


DATOS UTILES
Paseo a las islas
Paracas está 260 km al sur de Lima. El paseo en lancha a las islas Ballestas cuesta US$ 28 por persona, dura 2 horas y tiene dos salidas diarias, a las 8.20 y a las 10.20.

En lancha privada, el costo es de US$ 270 por hora.

Dónde alojarse
Hotel Paracas: de 5 estrellas, una habitación superior Garden View, tarifa mostrador, es de US$ 365 la noche, en base doble (impuestos incluidos).
http://www.libertador.com.pe/en/2/1/5/paracas-hotel

Líneas de Nazca
El sobrevuelo en avión privado Cessna Grand Caravan 2008 cuesta US$ 250 por persona.

En internet
www.promperu.gob.pe

Teresa Bausili (Enviada especial)
La Nación - Turismo
Imagenes: Web

domingo, 28 de noviembre de 2010

Con los pies en Sri Lanka

Los Tuc Tuc

Para contarles sobre nuestro día en Colombo, es válido hacer una aclaración: esta ciudad no es un lugar turístico. Las guías cuentan que los visitantes directamente se la saltean y los locales aconsejan lo mismo.

Fue una experiencia muy diferente a la de los demás puertos donde veníamos acostumbrados a entender carteles y menúes, y donde muchos locales manejaban el inglés. Sri Lanka recién ahora se está abriendo al turismo. Sin embargo, la experiencia de comunicación con los que no hablaban inglés, me resultó mucho más genuina que en otros lugares.

Ni bien salimos del puerto y dimos dos pasos, aparecieron los Tuc Tuc (las motitos – taxi de tres ruedas) como si tuvieran todas un radar para detectarnos. Algunos ofrecían una recorrida de una hora por 5 dólares.

Lo primero que queríamos hacer era ir a desayunar para seguir con la tradición. Nos metimos en un lugar del tipo “Comida al paso”. Nos sentaron en una mesa con otros dos chicos. Les pregunté cómo se decía “gracias” y me enseñaron “Nan ri” y “Estuti”. También me señalaron que la jarra de agua no era para tomar, sino para verter el agua en el bowl y lavase las manos antes y después de comer.

Los chicos eran muy tímidos, por eso no puede entablar mucha conversación, pero por supuesto cuando les dije “Argentina”, sonrieron y mozo dijo “¡Maradona!”.

Como no teníamos idea del menú que estaba escrito en un cartel, el mozo lo resolvió según su criterio. Nosotros, agradecidos, aunque terminamos comiendo curry con nan de desayuno y dos licuados. Todo por 3 dólares.

El día siguió bastante mal: nos perdimos intentando ir a Pettah, el mercado de la ciudad. Y caminamos por 45 minutos al rayo del sol, por una zona portuaria, como si fuera caminar por atrás de Retiro, con muchos camiones de carga y tránsito pesado.

Hasta que nos dimos por vencidos y tomamos un Tuc Tuc (hay que negociar el precio antes). El primero se daba cuenta que estábamos perdidos pero nosotros nos dábamos cuenta que el precio que nos pedía era más que el doble del precio turista. Mientras negociábamos con él, ya teníamos uno atrás esperando por las dudas, y ese fue el que nos llevó por 2 dólares, un precio razonable, pero “caro” para un local.

Andar en Tuc tuc es como comprarse el mejor souvenir. Es impresionante como van entre el tráfico y se meten en todos lados, aunque la mayoría están destartalados y es inevitable tener un poco de miedo ante las intrépidas maniobras.

Pettah es un mercado con todo lo caótico de los mercados, pero no tiene muchas notas pintorescas, salvo por los coloridos saris de las mujeres que van y vienen y las telas de todo tipo de algunos puestos.

Desayunando

Por estas calles nos pararon dos veces. Uno que nos empezó a seguir, cuando paramos en un kiosco. Hablaba muy bien inglés. Nos decía que nos quería acompañar “de onda” porque trabajaba en un barco y estaba de vacaciones por tres meses. Podría ser cierto o no, pero al rato empezó a señalarnos dónde teníamos ir para llegar a un templo, que de casualidad estaba en camino de una tienda de saris que nos recomendaba con sospechosa insistencia.

Después vino otro señor, un poco más directo, que se ofrecía como guía voluntario (lo cual implica que al finalizar el recorrido le teníamos que pagar). Éste nos mandaba para otro templo, en la dirección opuesta.

Pasamos también por el mercado de frutas, que son unos galpones grandes con puestos de verduras, frutas, carne, pescado seco y granos. Sobre este lugar en particular voy a hacer un post aparte. Claramente, el mercado es un lugar de locales y para locales, y me dio la sensación de que no están muy acostumbrados a los turistas. Todos eran muy simpáticos y varios me pidieron que les sacara una foto.

Por la tarde hicimos una parada en un Shopping, ya en otra área de la ciudad, un poco más residencial y cerca de los hoteles internacionales. Como un típico “no lugar”, podría ser un lugar más en cualquier lugar del mundo. Pero había aire acondicionado y sirvió para descansar. Con las energías repuestas hicimos un paso rápido por el lago Beira, donde hay un pequeño templo.

Después nos fuimos al templo Gangaramaya: una mezcla de budismo, con hinduismo, con estatuas de poses de santos cristianos y muchos objetos kitch.

En este alejado lugar, la camiseta de Messi

Me entusiasmé tanto sacando fotos, que nos perdimos el imperdible atardecer en Galle Face Green, la rambla. Vimos un sol rojo inmenso, entre los edificios mientras íbamos a toda velocidad en el Tuc tuc. Aunque sea llegamos para el último minuto antes de que se hundiera en el mar.

El día terminó con el espectáculo del mar y el cielo más amarillo que vi en mi vida. Nunca había visto un juego de luces semejante.

Los chicos corrían por todos lados, pedían helados, barriletes y juguetes luminosos. Las chicas coqueteaban caminando de una punta a la otra. Había algunas vestidas con saris, había mujeres completamente cubiertas, había familias haciendo pic-nic y militares armados controlando, como en toda la ciudad.

Me dejé llevar por el entusiasmo del atardecer y me animé a probar unos snacks locales. El de camarones me lo sirvieron en una hoja A4 impresa ¡muy rico!. Pero el mango con chili, servido en una bolsita de nylon, era tan picante que no lo puede comer.

Pensé que era un domingo, pero no, era día de semana. Nadie estaba vestido para nosotros, éramos transparentes. El clima estaba perfecto, y las luces se iban encendiendo. Parecía un cuadro de las vacaciones, y por un momento me olvidé de los sufrimientos de Sri Lanka. Disfrutamos el fin del día tanto como todos los que estaban ahí.

Puesta del sol

Cosas que me llamaron la atención:
•Hay militares armados por toda la ciudad. Vimos varias inspecciones de autos y sobre todo de camionetas. Había muchos militares muy jóvenes

•“Si” y “No” son al revés: Para decir “si”, se hace el mismo gesto que usamos nosotros para decir “no”. Y lo mismo con el “no”: ellos usan el gesto del “si”

•Las mujeres usan paraguas de lluvia para cubrirse del sol

•En algunos supermercados los productos, sobre todo los de limpieza y cuidado personal, venían en tamaños muy pequeños, mucho más que el tamaño pequeño estándar de los productos en Argentina

•El deporte nacional de Sri Lanka es el Críquet y despierta pasiones como el fútbol

Ana Deveaux
Licenciada en Comunicación Social
Blog: La vuelta al mundo en 86 días - Diario La Nación
Desde el Peace Boat para enseñar y aprender, conocer distintas partes del mundo, vivir aventuras y promover una cultura de paz.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Turismo clase economy


Anticiparse, ir en temporada baja, armarse el propio viaje, tomar aerolíneas de bajo costo, incursionar en aeropuertos alternativos, utilizar programas de lealtad... Hay muchas cosas que pueden hacerse para reducir al máximo el precio de viajar.

Es posible desprenderse de esa calculadorita mental que multiplica todo por cuatro o cinco cada vez que viajamos? ¿Cómo comprar sin culpa ese souvenir de la Torre Eiffel que –sabemos– cuando lleguemos a casa vamos a dejar tirado en cualquier rincón? Viajar es cada vez más caro, incluso en Argentina. El combustible, los pasajes y hasta los precios de los hoteles aumentan verano a verano. Sin embargo, esto no es excusa para no emprender el mejor viaje de su vida. Tomando ciertos recaudos y planificando bien el itinerario, es posible viajar sin salirse del presupuesto: sólo hay que tener un poco de imaginación y seguir ciertos consejos que no fallan.

“Anticiparse es siempre el mejor recurso para encontrar los precios ideales para un viaje. Es recomendable investigar en Internet y evaluar bien las opciones. Si uno planifica su viaje con tiempo es probable que tenga más flexibilidad para la fecha de partida y llegada, lo ayuda a encontrar pasajes más baratos, por ejemplo”, explica Guido Glikin, gerente general de Despegar.com.

pasaje aéreo

No voy en tren, voy en avión
Sin dudas, los pasajes representan una porción importante del presupuesto. No obstante, es posible achicar el gasto. “Recientemente se publicó un estudio que asegura que en una industria tan competitiva como las aerolíneas siempre es bueno anticiparse unos dos o tres meses –comenta Glikin–. Pero es cierto también que las ofertas pueden darse en cualquier momento. El turismo es muy dinámico y sus tarifas cambian de acuerdo a la oferta y la demanda.”

Si bien hace unos años las compañías aéreas pequeñas tenían mejores precios, hoy, según Glikin, “es un debate que está acabado, ya que todas las líneas compiten en las mismas rutas”.

Otro consejo es optar por aeropuertos alternativos: “Puede mejorar el precio, pero hay que tener cuidado ya que depende mucho del destino. En Argentina, nunca será igual aterrizar en Salta que en Jujuy, por ejemplo”.

Hay ciertos destinos donde también es determinante el día de la semana en que se viaja. “En Norteamérica, es más caro viajar un viernes a la noche que un martes a la mañana”, concluye Glikin.

Camping

¿Hotel, hostel o carpa?
Otro gasto importante a la hora de viajar es el alojamiento. Si es aventurero y le gusta la vida al aire libre, seguramente no tendrá problema en cargar su bolsa de dormir y recorrer el país con unos pocos pesos. Pero si su plan es otro, hay ciertos tips que le ayudarán a no gastar una fortuna en un hotel. “Si lo que quiere es ahorrar, lo ideal es viajar en temporada baja, ya que no sólo escapará a las aglomeraciones, sino que conseguirá mejores tarifas de hotel. El descuento puede alcanzar hasta un 50 por ciento”, afirma Mario Zavaleta, vicepresidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra). Y agrega: “Claro que para una familia tipo, con chicos que empiezan el colegio, o para aquellos que trabajan en relación de dependencia, es una alternativa casi imposible. Para ellos, un consejo sería viajar siempre acompañado. La diferencia de precio entre una habitación simple y una doble es mínima. Dividirlo por dos disminuye el precio per cápita notablemente”.

Reservar una habitación en las afueras de una gran ciudad puede ser mucho más económico que en el centro. “Si se va por turismo, puede convenir alojarse en las afueras de la ciudad e, incluso, hacer turismo rural. Pero si se trata de un viaje de negocios, no es lo ideal. Lo que se ahorra en un alojamiento en las afueras, se gasta en transporte o en comidas, la comida suele ser más barata”, aclara.

También disminuirá los gastos alojarse en una habitación con cocina o usar los programas de lealtad. “Son planes que ofrecen las cadenas internacionales o grupos de diferentes hoteles que se integran para brindar beneficios al cliente fiel; así, cuando se hospeda con mucha frecuencia en un mismo hotel, podrá obtener noches gratis”, comenta.

Para Glinkin, los hostels también son una buena alternativa: “La calidad varía mucho, por eso es importante conocerlos o tener referencias. Si se tiene paciencia para convivir con otros turistas, es una opción para bajar costos. No sólo ahorrarás sino que conocerás a personas de otras culturas y países”.

Mochileros

Hacer valer el peso
El tema del cambio siempre genera dudas. ¿Es mejor cambiar en nuestro país o en el lugar de destino? ¿Conviene llevar dólares o la moneda de origen del país al que viajamos? “Siempre es recomendable salir de la Argentina con la moneda del país y no con dólares, ya que dependiendo del lugar, el día y la hora, te van a cobrar una comisión que va del 3 al 8 por ciento (excepto en los Estados Unidos). Aquí, en Argentina, no hay comisión de tipo de cambio directo”, explica Arturo Piano, director del Banco Piano.

Hay que saber también que los aeropuertos de todo el mundo son más caros que los bancos de la City. “Otro ítem importante es que a Europa, no conviene llevar billetes de 500 euros, no son aceptados en casi ningún comercio”, aconseja Piano.

En cuanto a si es recomendable el efectivo o la tarjeta de crédito, los especialistas aseguran que ambos tienen pros y contras. Muchas veces, pagar con tarjeta de crédito puede ser más ventajoso, ya que todos los importes se transforman a dólares al tipo de cambio oficial.

“A la hora de pagar es lo mismo la tarjeta o el efectivo. Pero si se quiere retirar dinero con una tarjeta de crédito los costos pueden variar ampliamente según el banco emisor”, agrega Piano. Así, la extracción de dinero resulta más costosa que la opción de compra con tarjeta de crédito.

En cuanto a la de débito, los costos varían según el banco: algunos bonifican la comisión y otros cobran desde 3 dólares por transacción.

Una última recomendación es notificar al banco antes de salir del país sobre el destino y las fechas de viaje, ya que cuando se registran gastos poco comunes, la autorización de la compra con tarjeta de crédito puede demorar más de lo habitual.

Hostel

Promociones y descuentos
En todo el mundo, pero sobre todo en Europa, existen descuentos y acuerdos que no se pueden dejar de lado. Por ejemplo, presentando la tarjeta de embarque de ciertas aerolíneas se obtienen rebajas en bares, restaurantes y ciertos museos.

Por otro lado, no hay que descartar el transporte público. En la mayoría de las ciudades grandes existen pases por un día o hasta un mes. Mientras más se use, más barato.

Si se es estudiante o profesor, la tarjeta ISIC, que cuesta entre 10 y 15 dólares, puede usarse en todo el mundo durante 16 meses y ofrece descuentos en museos, conciertos, transportes, alojamiento y restaurantes. En Machu Picchu, por ejemplo, podrás ahorrarte un 50 por ciento en el Camino del Inca y la entrada. Con un poco de imaginación y, sobre todo, mucha información, las vacaciones serán un momento increíble.

Laura Blanco
Diario Perfil - Turismo
Imágenes: Web

domingo, 14 de noviembre de 2010

10 imperdibles de México


De las playas del Pacífico y el Caribe a los mágicos pueblos coloniales Y ruinas arqueológicas, un recorrido por sus destinos turísticos más impactantes. Novedades, propuestas y consejos para planificar el viaje.

Un destino que es cientos de destinos a la vez. Así es México. Un territorio en el que conviven algunas de las mejores playas de Latinoamérica, impactantes ruinas de civilizaciones precolombinas, ciudades coloniales en perfecto estado, urbes de intensa vida cultural, montañas, selvas y desiertos. Todo eso es México, y más también. Es un paraíso para los amantes de la buena mesa, la literatura, la música y la vida al aire libre. Es el canto visceral de Chavela Vargas, los relatos desgarrados de Juan Rulfo, el aroma dulzón del tequila, la alegría de las cantinas y una puesta de sol sobre las aguas tibias del mar Caribe.

Desde hace años, México es uno de los destinos preferidos por los viajeros argentinos, una de la primeras opciones que vienen a la mente cuando llega la hora de planificar las vacaciones veraniegas. Además de su amplio abanico de alternativas, ofrece otros atractivos como la buena relación de precios.


MEXICO DF
El DF, una de las ciudades más grandes del mundo, es eterno. Como los murales de Diego Rivera o las obras de Frida Kahlo. Como la ciudad sagrada de Teotihuacan o los innumerables museos y centros culturales que pueblan sus calles, entre ellos, claro, el impresionante Museo Nacional de Antropología, con una de las colecciones más importantes del mundo.

Esta temporada la ciudad espera a 3 millones de turistas, que no deberán perderse ese increíble microcosmos que es el centro y su plaza del Zócalo, pero tampoco el Paseo de la Reforma y Chapultepec, donde se encuentran hoteles de nivel, tiendas, museos, restaurantes de clase y vistas de la ciudad. Ni un recorrido por Coyoacán y San Angel, zonas con ambientes tradicional y sofisticado. Y para disfrutar del arte, el Corredor Cultural Roma Condesa, barrios que concentran gran cantidad de galerías, tiendas de diseño y restaurantes.

Para este verano, el DF lanzó una cuponera de descuento con promociones que incluyen terceras noches gratis en hoteles (se puede descargar desde www.mexicocity.gob.mx). Además, más de 120 prestadores como restaurantes, museos, parques de diversiones, bares, centros nocturnos, agencias de viajes, tours, compras, diversión para niños y espectáculos ofrecerán de 10% a 50% de descuento.
Información
Sec. de Turismo, Tel: (0052) 3002 6300. Infotur, Tel. 01 (800) 987 8224. www.mexicocity.gob.mx


OAXACA
Oaxaca es una de las ciudades más auténticamente mexicanas, una urbe en la que conviven 16 etnias indígenas diferentes. Famosa por sus gigantescos mercados de flores, artesanías y comidas (como el Benito Juárez y el 20 de noviembre), es también muy visitada por su imponente casco colonial, en el que se destacan lugares como la Catedral, el bullicioso Zócalo, la iglesia de Santo Domingo, el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo y el Museo de Arte Contemporáneo. En las afueras de la ciudad (a sólo 10 km) se encuentra Monte Albán, un complejo de ruinas de lo que fue la antigua capital zapoteca, que compite en esplendor con los complejos arqueológicos Chichén Itzá y Palenque. Un poco más lejos, sobre la costa del Pacífico, se encuentra el Parque Nacional Bahías de Huatulco, un conjunto de playas y bahías de gran belleza, ideales para recorrerlas en pequeños cruceros y también para la práctica de buceo. Otro de los grandes atractivos de Oaxaca es que se encuentra a sólo 5 horas de viaje por autopista desde México DF.
Información
Secretaría de Turismo, Tel. (0052) 951-50-212-00/51 601 23/ info@oaxaca.travel / www.oaxaca.tra vel


RIVIERA MAYA
Riviera Maya es sinónimo de Cancún, uno de los destinos más famosos del Caribe. Frente a un mar de aguas cristalinas, se encuentra esta ciudad de excelentes hoteles y resorts, intensa vida nocturna y una amplísima oferta de actividades y paseos. Es un destino ideal para los amantes del sol y la playa, y también para familias, ya que ofrece un sinfín de opciones para chicos, entre las que se destacan parques temáticos como Wet n’ Wild, Xel Ha y Xcaret. Entre sus novedades se encuentran Hidden Worlds, Aktunchen y Río Secreto, tres propuestas de aventuras en la selva, en la que se combinan actividades como el canopy y la tirolesa con recorridas por ríos subterrános, los famosos cenotes.
Hacia el sur de Cancún se encuentran lugares como Playa del Carmen y Tulum, otros dos destinos de arenas blancas, mar turquesa y muy buenos hoteles, y sitios de gran interés histórico como las magníficas ruinas mayas de Chichen Itzá. Los nuevos destinos por descubrir en la Riviera Maya son Punta Allen y la Reserva Natural de Sian Ka’an, situados bien al sur, cerca de la frontera con Belice.
Información
Tel. (0052) 984-206-3150/ www.rivieramaya.com / www.caribe mexicano.gob.mx


ACAPULCO
Desde los años 50 es el balneario más tradicional de México, famoso por la calidad y diversidad de sus hoteles, resorts y centros de ocio. Caleta y Caletilla, La Angosta, Tamarindos y Majahua son sólo algunas de las playas que suman 20 km y se recuestan sobre las montañas de abundante vegetación de la Sierra Madre del Sur. Con “360 días de sol” al año, esta gran ciudad –de casi 800 mil habitantes– tiene además una intensa vida nocturna, repleta de bares, discos y restaurantes. Hoy, Acapulco renace con la apertura de nuevos hoteles, restaurantes, spas y centros comerciales, con una inversión de más de 1.300 millones de dólares que lo mantienen entre los mejores destinos de playa. El Fuerte de San Diego, la Casa de la Máscara, la Casa de la Cultura o el mural de Diego Rivera son algunos de sus numerosos atractivos culturales.
Información
Dir. de Turismo Municipal, Tel. (0052) 744-434-0170 al 72. www.acapulco.gob.mx/turismo
www.visiteacapulco.com


PUERTO VALLARTA
Por si algo le faltara, Puerto Vallarta, en el Pacífico mexicano, acaba de obtener la certificación de “playas limpias” para uno de sus principales argumentos turísticos, justamente, las playas. La ciudad, aún siendo un pequeño pueblo de pescadores, se hizo mundialmente famosa en 1963, cuando John Houston y Elizabeth Taylor filmaron aquí la pelíclula “La noche de la iguana”. Luego vendría el Crucero del amor y la célebre frase con la que finalizaba cada capítulo: “Bienvenidos a Puerto Vallarta”. El puerto mexicano se recuesta en la extensa Bahía de Banderas, en el estado de Jalisco. Son más de 30 playas pobladas por hoteles y resorts que se recortan entre un mar azul y unas sierras verdes, que en los últimos años se convirtieron en escenario para la práctica de deportes de aventura: canopy, trekking, mountaing bike, que se sumaron a las tradicionales actividades náuticas. Pero Vallarta es también arte, con el original Art Walk (Caminata del Arte), cuya temporada 2010-2011 comenzó recientemente y se extenderá hasta mayo de 2011, con la participación de 13 galerías ubicadas en el centro histórico de la ciudad.
Información
Oficina de Turismo, Tel. (0052) 322-221-2676 / www.visitapuerto vallarta.com.mx


GUADALAJARA
La segunda ciudad de México es el corazón del estado de Jalisco, el del tequila, los mariachis, los charros (gauchos mexicanos) y el espíritu festivo. Con más de 5 millones de habitantes, Guadalajara es el centro político y económico de todo el occidente mexicano, con un centro antiguo en el que destaca la catedral y sus torres simbólicas y el Teatro Degollado, de 1866. imperdible también el Hospicio Cabañas con los murales de José Orozco y el barrio antiguo de Tlaquepaque, un gran mercado al aire libre poblado de turistas, artesanías y sabores locales. Cerca está Valle de Tequila, donde se pueden conocer los secretos de la bebida mexicana más famosa.
Información
Dirección de Turismo, Tel. (0052) 333-616-9150 / vive@guadalaja ra.gob.mx / http://vive.guadala jara.gob.mx


GUANAJUATO
Junto con su vecina San Miguel de Allende (a 100 km), Guanajuato forma parte del circuito de los “pueblos mágicos”, un conjunto de urbes encantadoras, coloniales, elegantes y llenas de historia, arte y vida cultural. Situada 360 km al norte de México DF, Guanajuato fue fundada en 1548 y posee atractivos como el multicolor Mercado Hidalgo, la casa-museo de Diego Rivera, el opulento Teatro Juárez, toda una serie de iglesias de estilo barroco churrigueresco y los hermosos edificios de la Universidad, fundada por los jesuitas. Tanto Guanajuato como San Miguel de Allende, son ciudades de población joven y con muchos artistas –tanto mexicanos como extranjeros–, y sorprenden con su gran cantidad de restaurantes (populares y de autor), sus animadas cantinas y por sus variadas opciones de actividades culturales. San Miguel de Allende, por su parte, debe ser la ciudad mexicana que más galerías de arte tiene por metro cuadrado.
Información
Tel: (0052) 473-102-0300 / con tacto@vamosaguanajuato.com / www.vamosaguanajuato.com



LOS CABOS
Se podría decir que “casi todo es nuevo” en Los Cabos, un lugar que en muy pocos años se ha convertido en uno de los más solicitados destinos vacacionales de México, y que conjuga como ningún otro bellísimas playas con hoteles de lujo y los mejores campos de golf.
Ubicado en el sur de la península de Baja California, donde se juntan las aguas del Pacífico y del Mar de Cortés, Los Cabos es un destino en pleno crecimiento, con epicentros en San José del Cabo y Cabo San Lucas, conectados por un corredor de 32 km que alberga elegantes hoteles con exquisita cocina gourmet, playas de ensueño y clubes de golf profesionales. En invierno, a las costas de Bahía Magdalena llegan las ballenas grises para procrear y dar a luz; y en verano, las estrellas son el kayak, la pesca deportiva, el buceo y, especialmente, el nado con delfines.
Información
Oficina de Información al Turista, Tel. (0052) 624-142-3310 / 0465 / www.los-cabos.com.mx



TAXCO
A sólo 150 km de México DF se encuentra esta ciudad fundada en 1528 por los hombres de Hernán Cortés, pero que ya tenía una fuerte impronta indígena. Plagada de laberínticas callejuelas y edificios coloniales que suben y bajan entre las colinas, Taxco es conocida por la “ciudad de la plata”, ya que su esplendor estuvo siempre relacionado con las minas cercanas desde las que se extraía este material precioso. De hecho, uno de los grandes atractivos de una visita a la ciudad es recorrer sus infintos talleres artesanales de platería, donde las tradiciones se mantienen desde hace siglos. Además, está llena de monumentos como la mítica Catedral de Santa Prisca, uno de los templos más hermosos de todo México, lo que es mucho decir.
Información
Tel (0052) 762-622-0125 / www.visitataxco.com/ www.taxco.gob.mx


VERACRUZ
Culta y cosmopolita, Veracruz es la ciudad portuaria más importante de México. Entre sus atractivos se destaca la imponente Catedral de la Asunción, el museo de la Ciudad y el Histórico Naval y la céntrica Plaza de Armas. En sus alrededores hay amplísimas playas sobre el golfo de México y varias complejos arquelógicos de la civilización olmeca. Un consejo, no perderse el famoso carnaval de la ciudad, que tiene lugar durante febrero y marzo.
Información
Tel. (0052) 322-225-3977 / www.veracruzturismo.com.mx


Un país de fiesta
Sólo España compite con México en cantidad y variedad de fiestas populares. Durante nuestra temporada de verano tendrán lugar varias celebraciones de primer orden, como la de la Virgen de Guadalupe (el 12 de diciembre), que tiene su epicentro en su santuario del DF. Las fiestas de Las Posadas (del 16 al 14 de diciembre) están protagonizadas por las típicas piñatas, mientras que durante la fiesta de la Candelaria (2 de febrero) se comen tamales en todas las casas y restaurantes. En Taxco resalta la fiesta de Bendición de Animales (17 de febrero), mientras que Veracruz es famosa por sus carnavales (febrero y marzo).

Ese silencioso exceso de belleza (Federico Jeanmaire Escritor )
México es colosal. Imposible de ser descripto con algún éxito. Por eso, creo, voy a intentar una argucia. Delante de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en Oaxaca, hay una suerte de jardín repleto de las yucas que se utilizan para preparar el mezcal, ese licor tan fuerte que en su fondo suele esconder un gusano. Pero antes de las yucas, todavía queda algún espacio para unos cuantos flamboyanes. El flamboyán es un árbol de hojas verde oscuras, más ancho que alto y que casi siempre está repleto de flores anaranjadas. Una belleza barroca. Un exceso. Lo vemos por todos lados: a la vera de las calles del DF o en el centro de Guadalajara o en la costa maya. Sin embargo, me acuerdo especialmente de los que están a la entrada de aquella iglesia. Me senté debajo de ellos a descansar del sol. Mi compañera de banco era una anciana zapoteca. Y ella fue la que, con algún esfuerzo para salir de su mutismo, me contó su nombre. Eso es México, me parece, un silencioso exceso de belleza, imposible de ser descripto.

Juan Carlos Marino
La Nación - Turismo
Fotos: Web

sábado, 6 de noviembre de 2010

Turquia: testigo de la humanidad


A 328 kilómetros de la capital turca, Kayseri es la antesala de Capadocia y, también, el perfil más asiático de Turquía. Allí está prohibido YouTube, sólo se escucha música nacional y algunos siguen viviendo en cuevas.

Dice Mehmet, mozo de uno de los pocos restaurantes abiertos de Kayseri a la hora del almuerzo, que no se puede comer en el lugar, que estamos en Ramadán, que hay que respetarlo, que el hambre es para los infieles. La postal de la ciudad turca, ubicada a 328 kilómetros de la capital, Ankara, es desoladora: pleno centro, día de semana, cero movimiento. El ritual musulmán, según Mehmet, se extiende desde el 11 de agosto al 10 de septiembre y es inquebrantable. No se come, no se bebe, no se pueden tener relaciones sexuales y está prohibido enojarse, entre otros puntos. Todo sea por Alá. Kayseri respira a otro ritmo. “Cada año es más difícil porque, hace unos diez años, vivíamos el Ramadán en invierno, cuando los días eran más cortos y no hacía tanto calor. Ahora, resulta complicado no tomar una gota de agua en casi todo el día con temperaturas tan altas”, acota. Pero nadie se queja. La ortodoxia religiosa es un símbolo distintivo de la ciudad: no son casuales las 250 mezquitas que la decoran ni la puntualidad para los cinco rezos diarios que son reproducidos, en sintonía, por altoparlantes de alcance masivo (un rezo, el de las 4.30 de la madrugada, podría infartar al turista desprevenido).


El contexto islámico potencia el misticismo. Las mujeres, en su gran mayoría,caminan con pañuelos, algunas tapando la cabeza y otras ocultando toda la cara. Las hay hasta en McDonald’s, bastión de la globalización, uno de los pocos lugares en donde se pueden comer papas fritas.

La comida es un tema delicado. Todo viene con picante. Y no tiene ningún sentido pedir que no lo incluyan porque igual lo harán. La pastirma –un sandwich con lonjas de carne de ternera reseca y especiada– se vende en todos lados y es la comida rápida turca. También los shawarma de pollo y cordero, que se cocinan a la vista en asadores verticales. Son accesibles (entre 10 y 15 liras locales, algo así como 25 pesos argentinos) y valen la pena si se tiene una botella de agua a mano para contrarrestar el huracán interno. Otros platos tradicionales son el kebap, manti (ravioles de carne picada) y sucuk (embutidos de ternera).

A diferencia de Estambul, centro político y económico del país, Kayseri personifica el costado más asiático de Turquía. No hay grandes circuitos turísticos en el área urbana, ni movimiento nocturno y, al menos en días de Ramadán, todo gira en torno al criterio musulmán. No obstante, ese aire menos cosmopolita y más costumbrista la hace distintivo.


Intriga, por ejemplo, esa fortaleza medieval denominada la Ciudadela dentro de la cual se puede visitar la Mezquita de Hunat Hatun, síntesis perfecta de la arquitectura preotomana (en la cual muchísima gente pasa, reza y se va). Intriga el famoso Paraíso de los Pájaros, una inmensa reserva de aves (más de 250 especies). Y también el bazar local, versión minimizada del bestial mercado de Estambul. Allí sí, los turcos se esfuerzan en comprender inglés. Y hasta invitan a un té, con tal de vender una prenda, una especia o una alfombra, el gran tesoro de la zona.

Junto a su costado milenario, la ciudad ofrece otro perfil mucho más moderno y occidental hacia el cual pretende encaminarse para potenciar el turismo. Se invirtió mucho para los imponentes estadios de fútbol y básquet (también se usan para espectáculos) y para un museo sobre la ciudad. Todo lleva el nombre del fallecido empresario Kadir Has. Özer Caliskan, un taxista que se define como “socialista antes que musulmán” describe: “En ese contraste entre lo antiguo y lo moderno estamos desde hace un tiempito, pero la verdad es que Kayseri parece de otra época”. Al margen de la locura puntual de este hombre, generalizable para su gremio (siempre a punto de chocar), en pequeños detalles la frase se materializa, porque el conservadurismo extremo que rige sobre algunas cuestiones atrasa. En esta ciudad (y en toda Turquía) está prohibido el sitio YouTube y apenas se oyen temas musicales que no sean de artistas locales. “Yo he vivido aquí desde que nací y te puedo afirmar que no vas a encontrar un boliche bueno, un bar que esté abierto hasta tarde... nada”, afirma Yildiray, conserje.


Una cosa es Kayseri antes de Capadocia y otra, muy distinta, Kayseri, después de Capadocia. A unos 90 kilómetros de la ciudad, en la zona de Anatolia, se encuentra el principal atractivo turístico de la región y uno de los más importantes de todo el país. Patrimonio de la Humanidad desde 1985, es una formación geológica única en el mundo, bellísima, imponente, llena de valles y terminaciones rocosas insólitas. Como resulta imposible recorrer todo el lugar, lo ideal es visitar el Museo al aire libre de Goreme, el parque nacional más famoso, que sintetiza fielmente el contenido estético. Los guías hablan de “paisajes lunares” resultado de la acción de fuerzas naturales (diez millones de años atrás, Capadocia, era una región volcánica). Mucha gente viaje en globo para ver el amanecer desde el cielo por US$ 250 dólares y al regresar, todos brindan con champagne.

Sobre las montañas hay cuevas (naturales y artificiales), monumentos, capillas, alcobas... En algunos lugares podría trazarse un paralelismo con la obra gaudiana. Pienso, pero parece que no descubro nada: más tarde, compruebo que el autor Juan Goytisolo ya escribió sobre el vínculo con la obra del arquitecto catalán, en 1990 (Aproximaciones a Gaudí en Capadocia).


Es imposible describir todas las maravillas del lugar. Sobre todo porque, allí nomás, también hay otras bajo tierra. Son ciudades subterráneas, otro gran punto de interés. Comentan los guías que son casi 40 (Derinkuyu y Kaymakli, las más famosas), que no se sabe cuántas más puede haber ocultas y que, algunas alcanzan profundidades de más de 80 metros. La visita no es para cualquiera: se va en cuclillas la mayor parte del paseo. Los hititas, según los arqueólogos, fueron los primeros en iniciar las construcciones. Sin embargo, fueron los primeros cristianos los que terminaron de darles forma (las usaban como catacumbas). Algunas tienen hasta 20 niveles de habitabilidad bajo tierra con cocinas, sistemas de ventilación, desagüe y hasta cementerios. Sólo faltan semáforos.

Germán Beder (desde Turquía)
Fotos: del artículo
Diario Perfil - Turismo

sábado, 30 de octubre de 2010

Kenia, el diamante de África



Kenia, el diamante de África. Condensa en un territorio pequeño, toda la esencia del continente. Elefantes, cebras, hipopótamos, rinocerontes, leones y una naturaleza tan exuberante que se desborda, capaz de superar las expectativas de cualquiera.

Kenia no es lugar para aquellos que buscan comodidades, es para los aventureros de corazón, para los que quieren conocer de primera mano la auténtica esencia de la naturaleza en estado puro. Para los que quieren correr riesgos controlados y disfrutar de un lugar donde el reloj no tiene cabida, porque el tiempo transcurre a su propio ritmo. La riqueza keniata en cuanto a diversidad de hábitats naturales se debe a más de cincuenta parques y reservas nacionales protegidos, así como a numerosos espacios de conservación privada, así pues, excepto los grandes primates, en Kenia se pueden encontrar muchos de los animales característicos del continente, además es el mejor destino africano en cuando a observación de aves se refiere.


Los keniatas y sus tribus
Este país comprende una de las mayores diversidades étnica del mundo, debido a una larga historia de migraciones, asentamientos y fusiones entre diferentes culturas, lo que les confiere una mezcla maravillosamente rica. Desde los pueblos cusita, bantú y nilótica, hasta los persas y árabes que dieron lugar a la cultura swahili y la posterior llegada de los colonos europeos y los trabajadores de la India. Por no hablar de las recientes llegadas de inmigrantes vecinos en conflicto. El resultado es apasionante, una gente extraordinariamente abierta, simpática y acogedora.

Aunque sin duda, lo más loable es el hecho de que, a pesar de la mezcla y de la convivencia, cada una de las 14 tribus ha conseguido mantener su identidad y su esencia. De modo que actualmente podemos conocer al norte a los , cuyas mujeres son las más hermosas, los Rendille, los Elmolo, el grupo étnico más pequeño de Kenia y que vive a orillas del lago Turkana, como los Turkana, el pueblo keniata más aislado y que menos influencias ha recibido. En la zona central, los Samburu, que viven en el Mone Kenia y están emparentados con los Masai, los Meru, la única sociedad democrática del África precolonial, los Embú, los Kikuyu, el mayor grupo étnico del país y el que actualmente lo gobierna y los Kamba, los talladores de madera. Por último, al oeste, los Kalenjin, un grupo de pueblos que los británicos llamaron nandi, los Kisii, los Luhya, el segundo grupo más numeroso del país, los Luo, que adoptaron el modo de vida británico tras la colonización y, por último, los famosos Masai, al sur. Los pastores nómadas tradicionales.

A este respecto, la zona más famosa es precisamente Masai Mara, al sur del Valle del Rift, donde se puede convivir en la propia aldea, con estos pastores nómadas y, por supuesto, ilmoran, es decir, guerreros.


El safari, un viaje al reino animal
Safari es una palabra swahili que significa, viaje. Y un safari consiste en emprender un viaje a través de un territorio natural, quizá uno de los numerosos parques naturales del país. Desde un vehículo preparado ad hoc, nos adentramos en el territorio salvaje, completamente a salvo. Porque desde el interior de la furgoneta podremos observar todo tipo de animales sin correr ningún peligro. La parte superior del vehículo, se eleva la distancia suficiente para que una persona pueda asomarse libremente al exterior, pero para que un animal no pueda colarse al interior de ninguna manera.

Las reservas más populares son las de Amboseli, Tsavo, Laikipia, Nairobi y Masai Mara. Quizá para un segundo safari, habría que tomar en cuenta las reservas de Shaba, Samburu y Buffalo Spring, donde se pueden encontrar grandes mamíferos que parecen ser endémicos en el país; Meru, Saiwa Swamp Y Hell´s Gate, donde además del típico safari en coche, se pueden hacer recorridos en bicicleta o incluso a pie. Lo mismo sucede en los lagos Nakuru y Naivasha, donde además se puede disfrutar de la vista de millones de pelícanos y flamencos rosados.

Por supuesto hay que mencionar de forma especial la zona del centro de Kenia, porque es la zona menos turística y por tanto, todo está casi por descubrir. Nyahururu destaca por la impresionante cascada de Thomson, Nyeri está unido a lord Baden-Powell, el fundador de los Scouts y desde Thika es desde donde se accede al Ol Doinyo Sabuk National Park.
El principal atractivo de la región es el Monte Kenia, el punto más alto del país y el segundo más alto del continente, y además es la morada de los dioses. Es un parque nacional en el que se pueden hacer safaris y observar animales de todo tipo, pero los amantes de la escalada y el senderismo también tienen un lugar, aunque no hay que olvidar que las rutas de acceso y ascensión a los picos, son bastante duras y las temperaturas bajan considerablemente en cuanto se pone el sol.


Nairobi, la capital
Su origen en 1899 fue el de un campamento ferroviario, desde entonces ha crecido rápidamente y se ha convertido en económico, comercial y de transportes del este de África. Es el lugar perfecto para realizar compras del viaje. Su nombre deriva de Ewaso Nyarobi, que en masai significa “Lugar de agua fría”.

Lo más destacado de la ciudad es el Museo Nacional, que ofrece una visión general de la cultura y la historia natural del país muy interesante. Algunas de sus maquetas son fantásticas. El archivo nacional, en el antiguo Banco de India, un edificio con mucha Historia. El Museo del ferrocarril, columna vertebral de la Historia de Kenia. Surgido de la propia película, el Museo de Karen Blixen, autora de “Memorias de África”. Un toque de color, el Arboreto de Nairobi, 350 especies de árboles en 32 hectáreas repletas de senderos por los que pasear; y el parque de la ciudad, que tiene 121 hectáreas de jardines, estanques, un canal y un vivero. Incluso tiene algunos tramos de bosque autóctono, es una zona muy popular para ir a pasear y comer al aire libre. Otra opción son los Jardines Uhuru, donde está el Uhuru Monument dedicado a la lucha por la independencia.

No olvidemos, mencionar el Bomas of Kenya, una exposición creada para conservar la cultura tradicional con recreaciones de aldeas de bomas (casas), espectáculos, danzas y representaciones. Es una forma rápida de profundizar en la cultura del país. Por último, el David Sheldrick Wildlife Trust, un orfanato de elefantes, el AFEW Giraffe Centre, donde se puede tocar a las jirafas y el Parque Nacional de Nairobi, donde se puede hacer una aproximación a lo que será un verdadero safari.


Al sur, la playa: Mombasa
Es la segunda ciudad del país en importancia. El clima es duro, hace un calor sofocante y pegajoso que sólo puede paliarse con un baño en las claras y, por supuesto, cálidas aguas del océano Índico, cuyas playas de arena batida invitan a pasear si uno consigue deshacerse de la miríada de nativos que intentarán venderle absolutamente cualquier cosa. Desde una figura de madera hasta un consejo.
La costa sur de Kenia ofrece decenas de complejos de playa, especialmente en Diani, donde las playas son especialmente hermosas y muy conocidas para practicar actividades marinas y subacuáticas.

En cuanto a Mombasa, es una ciudad fundamentalmente histórica y ello se debe, en gran parte a los portugueses. El principal puerto ocupa una pequeña isla costera unida a tierra, al norte y al oeste por un puente y al sur, por el Likoni ferry. Cogerlo es una misión de paciencia, pero luego es muy sencillo, rápido y cómodo.

Los lugares más interesantes para visitar son el Templo Shri Swaminarayan, uno de los templos hindúes más antiguos e impresionantes del este de África. Está muy cerca de la estación de tren y desde lejos, parece un gran pastel de cumpleaños. Los Uhuru Gardens y los Giant Tusks, el símbolo de la ciudad, son cuatro colmillos gigantes de elefante, construidos para celebrar la coronación de Isabel II en 1953 y que parecen una especie de puerta de bienvenida a Mombasa. Por supuesto, el mercado MacKinnon y la calle Biashara, no son lugares turísticos, pero sí merece la pena visitarlos para empaparse un poco de la vida en esa ciudad.

Otro templo, el Jain, el templo jaimista más antiguo fuera de La India. También hay iglesias como la Catedral Anglicana, la más antigua de Mombasa y que podría confundirse con una mezquita por la altura de su bóveda, los pórticos con arcos y algunos otros adornos árabes. El antiguo tribunal de justicia, una de las construcciones coloniales más atractiva de la ciudad, restaurado, alberga el Museo de la cultura swahili y la historia local; y está muy cerca de Treasury Square, la plaza del tesoro, rodeada de edificios coloniales como el antiguo ayuntamiento y varios bancos internacionales. Todo ello a un paso de Fort Jesus, el edificio más importante estratégicamente de la costa swahili. Y del casco antiguo, donde encontraremos: la antigua estación de policía, el Club Mombasa, las mezquitas Mandhry, la de Bohra y la Basheikh, la antigua oficina de correos, la plaza del gobernador, la escalinata Leven Steps, el Faro Blanco y Ndia Kuu Road, originalmente conocida como Main Road.


Los masai
Los Masai no suelen consumir carne de animales, para ellos los animales son más valiosos vivos que muertos. Sólo comen carne en ocasiones especiales.

Para nutrirse de las proteínas necesarias, hacen sangrías controladas a las reses. Esa sangre la mezclan con leche y la dejan fermentar unos días en una calabaza. Esa es la base de su alimentación, ya que no suelen comer tampoco pescado ni verduras.

La riqueza familiar se define en función del número de hijos y las cabezas de ganado. Tener mucho de un grupo y poco del otro se considera pobreza. Es como no tener nada.
Se visten con una toga roja, llamada shuka, el pelo lo tiñen de color ocre y se lo cortan como si fuera un casco romano, además se seccionan los lóbulos de las orejas. Ellas se adornan con collares de cuentas de colores. Es un símbolo de belleza.
A los 15 años, se celebra la ceremonia que convierte a los jóvenes en ilmoran, guerreros y entonces recogen el testigo de los mayores, los mayores (entre 30 y 35 años) pasan a ser jóvenes ancianos y ya pueden casarse y formar su propia familia.

Viven en grupos familiares llamados manyattas. Se organizan de forma circular alrededor del redil de ganado. En cada una pueden vivir docenas de personas, pues es una sociedad polígama y un hombre puede tener tantas mujeres como pueda mantener.


Información útil
Cuándo ir: entre julio y noviembre. No sólo para evitar la estación de lluvias, sino también porque es posible asistir a la migración de los ñus del Serengueti-Mara.

Cómo vestirse: prendas amplias, ligeras y de fibras naturales, de colores crudos y neutros, para no atraer los mosquitos ni asustar a los animales con colores fuertes. Dependiendo de la época puede hacer frío, por lo que la técnica de la cebolla (ponerse muchas capas) es lo más recomendable.

Contratar un medio de transporte adecuado, porque las infraestructuras de comunicación en el país son francamente pésimas. Es mejor que alguien experimentado se encargue del transporte.

Hay que tener en cuenta que los parques naturales cobran entre 10 y 50€ por persona y día. A veces también hay que pagar, aparte por el coche.

La mayoría de los animales sólo pueden verse (y fotografiarse) desde el coche, por lo que está bien llevar también unos prismáticos. También hay que llevar protector solar, un gorro, gafas de sol y una navaja.

El sistema sanitario recomienda vacunarse, al menos contra la fiebre amarilla y llevar medicamentos para prevenir la malaria. Pero es a gusto del consumidor.

A la hora de hacer compras, los nativos siempre pondrán precios anormalmente elevados, con el fin de conseguir regatear con el comprador, es como un deporte. Aún regateando siempre pedirán precios muy altos. Es imprescindible tener claro cuánto está uno dispuesto a pagar por el artículo y no ceder ni un ápice.

Las compras: artesanías africanas (en Kenia no se hacen máscaras, las importan de otros países), figuras de madera de Kamba, tallas de piedra de Kisii, abalorios de todo tipo, telas y batics.

Las propinas. Son absolutamente voluntarias, pero están muy extendidas en todo el país y todos esperan que se les dé una propina incluso cuando sólo te han señalado una dirección.

Cómo ir
Para llegar a Nairobi hay que hacerlo a través del aeropuerto internacional de Jomo Kenyatta, a 16 km. al sureste de la ciudad. No hay vuelos directos desde todas las ciudades europeas, por lo que la mejor opción es hacer una escala. Por ejemplo, desde Bruselas son 8 horas y media de avión. Una vez en Nairobi, el autobús KBS 34 conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad.
También hay que recordar que el visado tiene un precio de 20 euros.

Paloma Gil
Revista 80 días
Fotos: Web