• Quilmes - Buenos Aires - Argentina

sábado, 20 de noviembre de 2010

Turismo clase economy


Anticiparse, ir en temporada baja, armarse el propio viaje, tomar aerolíneas de bajo costo, incursionar en aeropuertos alternativos, utilizar programas de lealtad... Hay muchas cosas que pueden hacerse para reducir al máximo el precio de viajar.

Es posible desprenderse de esa calculadorita mental que multiplica todo por cuatro o cinco cada vez que viajamos? ¿Cómo comprar sin culpa ese souvenir de la Torre Eiffel que –sabemos– cuando lleguemos a casa vamos a dejar tirado en cualquier rincón? Viajar es cada vez más caro, incluso en Argentina. El combustible, los pasajes y hasta los precios de los hoteles aumentan verano a verano. Sin embargo, esto no es excusa para no emprender el mejor viaje de su vida. Tomando ciertos recaudos y planificando bien el itinerario, es posible viajar sin salirse del presupuesto: sólo hay que tener un poco de imaginación y seguir ciertos consejos que no fallan.

“Anticiparse es siempre el mejor recurso para encontrar los precios ideales para un viaje. Es recomendable investigar en Internet y evaluar bien las opciones. Si uno planifica su viaje con tiempo es probable que tenga más flexibilidad para la fecha de partida y llegada, lo ayuda a encontrar pasajes más baratos, por ejemplo”, explica Guido Glikin, gerente general de Despegar.com.

pasaje aéreo

No voy en tren, voy en avión
Sin dudas, los pasajes representan una porción importante del presupuesto. No obstante, es posible achicar el gasto. “Recientemente se publicó un estudio que asegura que en una industria tan competitiva como las aerolíneas siempre es bueno anticiparse unos dos o tres meses –comenta Glikin–. Pero es cierto también que las ofertas pueden darse en cualquier momento. El turismo es muy dinámico y sus tarifas cambian de acuerdo a la oferta y la demanda.”

Si bien hace unos años las compañías aéreas pequeñas tenían mejores precios, hoy, según Glikin, “es un debate que está acabado, ya que todas las líneas compiten en las mismas rutas”.

Otro consejo es optar por aeropuertos alternativos: “Puede mejorar el precio, pero hay que tener cuidado ya que depende mucho del destino. En Argentina, nunca será igual aterrizar en Salta que en Jujuy, por ejemplo”.

Hay ciertos destinos donde también es determinante el día de la semana en que se viaja. “En Norteamérica, es más caro viajar un viernes a la noche que un martes a la mañana”, concluye Glikin.

Camping

¿Hotel, hostel o carpa?
Otro gasto importante a la hora de viajar es el alojamiento. Si es aventurero y le gusta la vida al aire libre, seguramente no tendrá problema en cargar su bolsa de dormir y recorrer el país con unos pocos pesos. Pero si su plan es otro, hay ciertos tips que le ayudarán a no gastar una fortuna en un hotel. “Si lo que quiere es ahorrar, lo ideal es viajar en temporada baja, ya que no sólo escapará a las aglomeraciones, sino que conseguirá mejores tarifas de hotel. El descuento puede alcanzar hasta un 50 por ciento”, afirma Mario Zavaleta, vicepresidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (Fehgra). Y agrega: “Claro que para una familia tipo, con chicos que empiezan el colegio, o para aquellos que trabajan en relación de dependencia, es una alternativa casi imposible. Para ellos, un consejo sería viajar siempre acompañado. La diferencia de precio entre una habitación simple y una doble es mínima. Dividirlo por dos disminuye el precio per cápita notablemente”.

Reservar una habitación en las afueras de una gran ciudad puede ser mucho más económico que en el centro. “Si se va por turismo, puede convenir alojarse en las afueras de la ciudad e, incluso, hacer turismo rural. Pero si se trata de un viaje de negocios, no es lo ideal. Lo que se ahorra en un alojamiento en las afueras, se gasta en transporte o en comidas, la comida suele ser más barata”, aclara.

También disminuirá los gastos alojarse en una habitación con cocina o usar los programas de lealtad. “Son planes que ofrecen las cadenas internacionales o grupos de diferentes hoteles que se integran para brindar beneficios al cliente fiel; así, cuando se hospeda con mucha frecuencia en un mismo hotel, podrá obtener noches gratis”, comenta.

Para Glinkin, los hostels también son una buena alternativa: “La calidad varía mucho, por eso es importante conocerlos o tener referencias. Si se tiene paciencia para convivir con otros turistas, es una opción para bajar costos. No sólo ahorrarás sino que conocerás a personas de otras culturas y países”.

Mochileros

Hacer valer el peso
El tema del cambio siempre genera dudas. ¿Es mejor cambiar en nuestro país o en el lugar de destino? ¿Conviene llevar dólares o la moneda de origen del país al que viajamos? “Siempre es recomendable salir de la Argentina con la moneda del país y no con dólares, ya que dependiendo del lugar, el día y la hora, te van a cobrar una comisión que va del 3 al 8 por ciento (excepto en los Estados Unidos). Aquí, en Argentina, no hay comisión de tipo de cambio directo”, explica Arturo Piano, director del Banco Piano.

Hay que saber también que los aeropuertos de todo el mundo son más caros que los bancos de la City. “Otro ítem importante es que a Europa, no conviene llevar billetes de 500 euros, no son aceptados en casi ningún comercio”, aconseja Piano.

En cuanto a si es recomendable el efectivo o la tarjeta de crédito, los especialistas aseguran que ambos tienen pros y contras. Muchas veces, pagar con tarjeta de crédito puede ser más ventajoso, ya que todos los importes se transforman a dólares al tipo de cambio oficial.

“A la hora de pagar es lo mismo la tarjeta o el efectivo. Pero si se quiere retirar dinero con una tarjeta de crédito los costos pueden variar ampliamente según el banco emisor”, agrega Piano. Así, la extracción de dinero resulta más costosa que la opción de compra con tarjeta de crédito.

En cuanto a la de débito, los costos varían según el banco: algunos bonifican la comisión y otros cobran desde 3 dólares por transacción.

Una última recomendación es notificar al banco antes de salir del país sobre el destino y las fechas de viaje, ya que cuando se registran gastos poco comunes, la autorización de la compra con tarjeta de crédito puede demorar más de lo habitual.

Hostel

Promociones y descuentos
En todo el mundo, pero sobre todo en Europa, existen descuentos y acuerdos que no se pueden dejar de lado. Por ejemplo, presentando la tarjeta de embarque de ciertas aerolíneas se obtienen rebajas en bares, restaurantes y ciertos museos.

Por otro lado, no hay que descartar el transporte público. En la mayoría de las ciudades grandes existen pases por un día o hasta un mes. Mientras más se use, más barato.

Si se es estudiante o profesor, la tarjeta ISIC, que cuesta entre 10 y 15 dólares, puede usarse en todo el mundo durante 16 meses y ofrece descuentos en museos, conciertos, transportes, alojamiento y restaurantes. En Machu Picchu, por ejemplo, podrás ahorrarte un 50 por ciento en el Camino del Inca y la entrada. Con un poco de imaginación y, sobre todo, mucha información, las vacaciones serán un momento increíble.

Laura Blanco
Diario Perfil - Turismo
Imágenes: Web

domingo, 14 de noviembre de 2010

10 imperdibles de México


De las playas del Pacífico y el Caribe a los mágicos pueblos coloniales Y ruinas arqueológicas, un recorrido por sus destinos turísticos más impactantes. Novedades, propuestas y consejos para planificar el viaje.

Un destino que es cientos de destinos a la vez. Así es México. Un territorio en el que conviven algunas de las mejores playas de Latinoamérica, impactantes ruinas de civilizaciones precolombinas, ciudades coloniales en perfecto estado, urbes de intensa vida cultural, montañas, selvas y desiertos. Todo eso es México, y más también. Es un paraíso para los amantes de la buena mesa, la literatura, la música y la vida al aire libre. Es el canto visceral de Chavela Vargas, los relatos desgarrados de Juan Rulfo, el aroma dulzón del tequila, la alegría de las cantinas y una puesta de sol sobre las aguas tibias del mar Caribe.

Desde hace años, México es uno de los destinos preferidos por los viajeros argentinos, una de la primeras opciones que vienen a la mente cuando llega la hora de planificar las vacaciones veraniegas. Además de su amplio abanico de alternativas, ofrece otros atractivos como la buena relación de precios.


MEXICO DF
El DF, una de las ciudades más grandes del mundo, es eterno. Como los murales de Diego Rivera o las obras de Frida Kahlo. Como la ciudad sagrada de Teotihuacan o los innumerables museos y centros culturales que pueblan sus calles, entre ellos, claro, el impresionante Museo Nacional de Antropología, con una de las colecciones más importantes del mundo.

Esta temporada la ciudad espera a 3 millones de turistas, que no deberán perderse ese increíble microcosmos que es el centro y su plaza del Zócalo, pero tampoco el Paseo de la Reforma y Chapultepec, donde se encuentran hoteles de nivel, tiendas, museos, restaurantes de clase y vistas de la ciudad. Ni un recorrido por Coyoacán y San Angel, zonas con ambientes tradicional y sofisticado. Y para disfrutar del arte, el Corredor Cultural Roma Condesa, barrios que concentran gran cantidad de galerías, tiendas de diseño y restaurantes.

Para este verano, el DF lanzó una cuponera de descuento con promociones que incluyen terceras noches gratis en hoteles (se puede descargar desde www.mexicocity.gob.mx). Además, más de 120 prestadores como restaurantes, museos, parques de diversiones, bares, centros nocturnos, agencias de viajes, tours, compras, diversión para niños y espectáculos ofrecerán de 10% a 50% de descuento.
Información
Sec. de Turismo, Tel: (0052) 3002 6300. Infotur, Tel. 01 (800) 987 8224. www.mexicocity.gob.mx


OAXACA
Oaxaca es una de las ciudades más auténticamente mexicanas, una urbe en la que conviven 16 etnias indígenas diferentes. Famosa por sus gigantescos mercados de flores, artesanías y comidas (como el Benito Juárez y el 20 de noviembre), es también muy visitada por su imponente casco colonial, en el que se destacan lugares como la Catedral, el bullicioso Zócalo, la iglesia de Santo Domingo, el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo y el Museo de Arte Contemporáneo. En las afueras de la ciudad (a sólo 10 km) se encuentra Monte Albán, un complejo de ruinas de lo que fue la antigua capital zapoteca, que compite en esplendor con los complejos arqueológicos Chichén Itzá y Palenque. Un poco más lejos, sobre la costa del Pacífico, se encuentra el Parque Nacional Bahías de Huatulco, un conjunto de playas y bahías de gran belleza, ideales para recorrerlas en pequeños cruceros y también para la práctica de buceo. Otro de los grandes atractivos de Oaxaca es que se encuentra a sólo 5 horas de viaje por autopista desde México DF.
Información
Secretaría de Turismo, Tel. (0052) 951-50-212-00/51 601 23/ info@oaxaca.travel / www.oaxaca.tra vel


RIVIERA MAYA
Riviera Maya es sinónimo de Cancún, uno de los destinos más famosos del Caribe. Frente a un mar de aguas cristalinas, se encuentra esta ciudad de excelentes hoteles y resorts, intensa vida nocturna y una amplísima oferta de actividades y paseos. Es un destino ideal para los amantes del sol y la playa, y también para familias, ya que ofrece un sinfín de opciones para chicos, entre las que se destacan parques temáticos como Wet n’ Wild, Xel Ha y Xcaret. Entre sus novedades se encuentran Hidden Worlds, Aktunchen y Río Secreto, tres propuestas de aventuras en la selva, en la que se combinan actividades como el canopy y la tirolesa con recorridas por ríos subterrános, los famosos cenotes.
Hacia el sur de Cancún se encuentran lugares como Playa del Carmen y Tulum, otros dos destinos de arenas blancas, mar turquesa y muy buenos hoteles, y sitios de gran interés histórico como las magníficas ruinas mayas de Chichen Itzá. Los nuevos destinos por descubrir en la Riviera Maya son Punta Allen y la Reserva Natural de Sian Ka’an, situados bien al sur, cerca de la frontera con Belice.
Información
Tel. (0052) 984-206-3150/ www.rivieramaya.com / www.caribe mexicano.gob.mx


ACAPULCO
Desde los años 50 es el balneario más tradicional de México, famoso por la calidad y diversidad de sus hoteles, resorts y centros de ocio. Caleta y Caletilla, La Angosta, Tamarindos y Majahua son sólo algunas de las playas que suman 20 km y se recuestan sobre las montañas de abundante vegetación de la Sierra Madre del Sur. Con “360 días de sol” al año, esta gran ciudad –de casi 800 mil habitantes– tiene además una intensa vida nocturna, repleta de bares, discos y restaurantes. Hoy, Acapulco renace con la apertura de nuevos hoteles, restaurantes, spas y centros comerciales, con una inversión de más de 1.300 millones de dólares que lo mantienen entre los mejores destinos de playa. El Fuerte de San Diego, la Casa de la Máscara, la Casa de la Cultura o el mural de Diego Rivera son algunos de sus numerosos atractivos culturales.
Información
Dir. de Turismo Municipal, Tel. (0052) 744-434-0170 al 72. www.acapulco.gob.mx/turismo
www.visiteacapulco.com


PUERTO VALLARTA
Por si algo le faltara, Puerto Vallarta, en el Pacífico mexicano, acaba de obtener la certificación de “playas limpias” para uno de sus principales argumentos turísticos, justamente, las playas. La ciudad, aún siendo un pequeño pueblo de pescadores, se hizo mundialmente famosa en 1963, cuando John Houston y Elizabeth Taylor filmaron aquí la pelíclula “La noche de la iguana”. Luego vendría el Crucero del amor y la célebre frase con la que finalizaba cada capítulo: “Bienvenidos a Puerto Vallarta”. El puerto mexicano se recuesta en la extensa Bahía de Banderas, en el estado de Jalisco. Son más de 30 playas pobladas por hoteles y resorts que se recortan entre un mar azul y unas sierras verdes, que en los últimos años se convirtieron en escenario para la práctica de deportes de aventura: canopy, trekking, mountaing bike, que se sumaron a las tradicionales actividades náuticas. Pero Vallarta es también arte, con el original Art Walk (Caminata del Arte), cuya temporada 2010-2011 comenzó recientemente y se extenderá hasta mayo de 2011, con la participación de 13 galerías ubicadas en el centro histórico de la ciudad.
Información
Oficina de Turismo, Tel. (0052) 322-221-2676 / www.visitapuerto vallarta.com.mx


GUADALAJARA
La segunda ciudad de México es el corazón del estado de Jalisco, el del tequila, los mariachis, los charros (gauchos mexicanos) y el espíritu festivo. Con más de 5 millones de habitantes, Guadalajara es el centro político y económico de todo el occidente mexicano, con un centro antiguo en el que destaca la catedral y sus torres simbólicas y el Teatro Degollado, de 1866. imperdible también el Hospicio Cabañas con los murales de José Orozco y el barrio antiguo de Tlaquepaque, un gran mercado al aire libre poblado de turistas, artesanías y sabores locales. Cerca está Valle de Tequila, donde se pueden conocer los secretos de la bebida mexicana más famosa.
Información
Dirección de Turismo, Tel. (0052) 333-616-9150 / vive@guadalaja ra.gob.mx / http://vive.guadala jara.gob.mx


GUANAJUATO
Junto con su vecina San Miguel de Allende (a 100 km), Guanajuato forma parte del circuito de los “pueblos mágicos”, un conjunto de urbes encantadoras, coloniales, elegantes y llenas de historia, arte y vida cultural. Situada 360 km al norte de México DF, Guanajuato fue fundada en 1548 y posee atractivos como el multicolor Mercado Hidalgo, la casa-museo de Diego Rivera, el opulento Teatro Juárez, toda una serie de iglesias de estilo barroco churrigueresco y los hermosos edificios de la Universidad, fundada por los jesuitas. Tanto Guanajuato como San Miguel de Allende, son ciudades de población joven y con muchos artistas –tanto mexicanos como extranjeros–, y sorprenden con su gran cantidad de restaurantes (populares y de autor), sus animadas cantinas y por sus variadas opciones de actividades culturales. San Miguel de Allende, por su parte, debe ser la ciudad mexicana que más galerías de arte tiene por metro cuadrado.
Información
Tel: (0052) 473-102-0300 / con tacto@vamosaguanajuato.com / www.vamosaguanajuato.com



LOS CABOS
Se podría decir que “casi todo es nuevo” en Los Cabos, un lugar que en muy pocos años se ha convertido en uno de los más solicitados destinos vacacionales de México, y que conjuga como ningún otro bellísimas playas con hoteles de lujo y los mejores campos de golf.
Ubicado en el sur de la península de Baja California, donde se juntan las aguas del Pacífico y del Mar de Cortés, Los Cabos es un destino en pleno crecimiento, con epicentros en San José del Cabo y Cabo San Lucas, conectados por un corredor de 32 km que alberga elegantes hoteles con exquisita cocina gourmet, playas de ensueño y clubes de golf profesionales. En invierno, a las costas de Bahía Magdalena llegan las ballenas grises para procrear y dar a luz; y en verano, las estrellas son el kayak, la pesca deportiva, el buceo y, especialmente, el nado con delfines.
Información
Oficina de Información al Turista, Tel. (0052) 624-142-3310 / 0465 / www.los-cabos.com.mx



TAXCO
A sólo 150 km de México DF se encuentra esta ciudad fundada en 1528 por los hombres de Hernán Cortés, pero que ya tenía una fuerte impronta indígena. Plagada de laberínticas callejuelas y edificios coloniales que suben y bajan entre las colinas, Taxco es conocida por la “ciudad de la plata”, ya que su esplendor estuvo siempre relacionado con las minas cercanas desde las que se extraía este material precioso. De hecho, uno de los grandes atractivos de una visita a la ciudad es recorrer sus infintos talleres artesanales de platería, donde las tradiciones se mantienen desde hace siglos. Además, está llena de monumentos como la mítica Catedral de Santa Prisca, uno de los templos más hermosos de todo México, lo que es mucho decir.
Información
Tel (0052) 762-622-0125 / www.visitataxco.com/ www.taxco.gob.mx


VERACRUZ
Culta y cosmopolita, Veracruz es la ciudad portuaria más importante de México. Entre sus atractivos se destaca la imponente Catedral de la Asunción, el museo de la Ciudad y el Histórico Naval y la céntrica Plaza de Armas. En sus alrededores hay amplísimas playas sobre el golfo de México y varias complejos arquelógicos de la civilización olmeca. Un consejo, no perderse el famoso carnaval de la ciudad, que tiene lugar durante febrero y marzo.
Información
Tel. (0052) 322-225-3977 / www.veracruzturismo.com.mx


Un país de fiesta
Sólo España compite con México en cantidad y variedad de fiestas populares. Durante nuestra temporada de verano tendrán lugar varias celebraciones de primer orden, como la de la Virgen de Guadalupe (el 12 de diciembre), que tiene su epicentro en su santuario del DF. Las fiestas de Las Posadas (del 16 al 14 de diciembre) están protagonizadas por las típicas piñatas, mientras que durante la fiesta de la Candelaria (2 de febrero) se comen tamales en todas las casas y restaurantes. En Taxco resalta la fiesta de Bendición de Animales (17 de febrero), mientras que Veracruz es famosa por sus carnavales (febrero y marzo).

Ese silencioso exceso de belleza (Federico Jeanmaire Escritor )
México es colosal. Imposible de ser descripto con algún éxito. Por eso, creo, voy a intentar una argucia. Delante de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en Oaxaca, hay una suerte de jardín repleto de las yucas que se utilizan para preparar el mezcal, ese licor tan fuerte que en su fondo suele esconder un gusano. Pero antes de las yucas, todavía queda algún espacio para unos cuantos flamboyanes. El flamboyán es un árbol de hojas verde oscuras, más ancho que alto y que casi siempre está repleto de flores anaranjadas. Una belleza barroca. Un exceso. Lo vemos por todos lados: a la vera de las calles del DF o en el centro de Guadalajara o en la costa maya. Sin embargo, me acuerdo especialmente de los que están a la entrada de aquella iglesia. Me senté debajo de ellos a descansar del sol. Mi compañera de banco era una anciana zapoteca. Y ella fue la que, con algún esfuerzo para salir de su mutismo, me contó su nombre. Eso es México, me parece, un silencioso exceso de belleza, imposible de ser descripto.

Juan Carlos Marino
La Nación - Turismo
Fotos: Web

sábado, 6 de noviembre de 2010

Turquia: testigo de la humanidad


A 328 kilómetros de la capital turca, Kayseri es la antesala de Capadocia y, también, el perfil más asiático de Turquía. Allí está prohibido YouTube, sólo se escucha música nacional y algunos siguen viviendo en cuevas.

Dice Mehmet, mozo de uno de los pocos restaurantes abiertos de Kayseri a la hora del almuerzo, que no se puede comer en el lugar, que estamos en Ramadán, que hay que respetarlo, que el hambre es para los infieles. La postal de la ciudad turca, ubicada a 328 kilómetros de la capital, Ankara, es desoladora: pleno centro, día de semana, cero movimiento. El ritual musulmán, según Mehmet, se extiende desde el 11 de agosto al 10 de septiembre y es inquebrantable. No se come, no se bebe, no se pueden tener relaciones sexuales y está prohibido enojarse, entre otros puntos. Todo sea por Alá. Kayseri respira a otro ritmo. “Cada año es más difícil porque, hace unos diez años, vivíamos el Ramadán en invierno, cuando los días eran más cortos y no hacía tanto calor. Ahora, resulta complicado no tomar una gota de agua en casi todo el día con temperaturas tan altas”, acota. Pero nadie se queja. La ortodoxia religiosa es un símbolo distintivo de la ciudad: no son casuales las 250 mezquitas que la decoran ni la puntualidad para los cinco rezos diarios que son reproducidos, en sintonía, por altoparlantes de alcance masivo (un rezo, el de las 4.30 de la madrugada, podría infartar al turista desprevenido).


El contexto islámico potencia el misticismo. Las mujeres, en su gran mayoría,caminan con pañuelos, algunas tapando la cabeza y otras ocultando toda la cara. Las hay hasta en McDonald’s, bastión de la globalización, uno de los pocos lugares en donde se pueden comer papas fritas.

La comida es un tema delicado. Todo viene con picante. Y no tiene ningún sentido pedir que no lo incluyan porque igual lo harán. La pastirma –un sandwich con lonjas de carne de ternera reseca y especiada– se vende en todos lados y es la comida rápida turca. También los shawarma de pollo y cordero, que se cocinan a la vista en asadores verticales. Son accesibles (entre 10 y 15 liras locales, algo así como 25 pesos argentinos) y valen la pena si se tiene una botella de agua a mano para contrarrestar el huracán interno. Otros platos tradicionales son el kebap, manti (ravioles de carne picada) y sucuk (embutidos de ternera).

A diferencia de Estambul, centro político y económico del país, Kayseri personifica el costado más asiático de Turquía. No hay grandes circuitos turísticos en el área urbana, ni movimiento nocturno y, al menos en días de Ramadán, todo gira en torno al criterio musulmán. No obstante, ese aire menos cosmopolita y más costumbrista la hace distintivo.


Intriga, por ejemplo, esa fortaleza medieval denominada la Ciudadela dentro de la cual se puede visitar la Mezquita de Hunat Hatun, síntesis perfecta de la arquitectura preotomana (en la cual muchísima gente pasa, reza y se va). Intriga el famoso Paraíso de los Pájaros, una inmensa reserva de aves (más de 250 especies). Y también el bazar local, versión minimizada del bestial mercado de Estambul. Allí sí, los turcos se esfuerzan en comprender inglés. Y hasta invitan a un té, con tal de vender una prenda, una especia o una alfombra, el gran tesoro de la zona.

Junto a su costado milenario, la ciudad ofrece otro perfil mucho más moderno y occidental hacia el cual pretende encaminarse para potenciar el turismo. Se invirtió mucho para los imponentes estadios de fútbol y básquet (también se usan para espectáculos) y para un museo sobre la ciudad. Todo lleva el nombre del fallecido empresario Kadir Has. Özer Caliskan, un taxista que se define como “socialista antes que musulmán” describe: “En ese contraste entre lo antiguo y lo moderno estamos desde hace un tiempito, pero la verdad es que Kayseri parece de otra época”. Al margen de la locura puntual de este hombre, generalizable para su gremio (siempre a punto de chocar), en pequeños detalles la frase se materializa, porque el conservadurismo extremo que rige sobre algunas cuestiones atrasa. En esta ciudad (y en toda Turquía) está prohibido el sitio YouTube y apenas se oyen temas musicales que no sean de artistas locales. “Yo he vivido aquí desde que nací y te puedo afirmar que no vas a encontrar un boliche bueno, un bar que esté abierto hasta tarde... nada”, afirma Yildiray, conserje.


Una cosa es Kayseri antes de Capadocia y otra, muy distinta, Kayseri, después de Capadocia. A unos 90 kilómetros de la ciudad, en la zona de Anatolia, se encuentra el principal atractivo turístico de la región y uno de los más importantes de todo el país. Patrimonio de la Humanidad desde 1985, es una formación geológica única en el mundo, bellísima, imponente, llena de valles y terminaciones rocosas insólitas. Como resulta imposible recorrer todo el lugar, lo ideal es visitar el Museo al aire libre de Goreme, el parque nacional más famoso, que sintetiza fielmente el contenido estético. Los guías hablan de “paisajes lunares” resultado de la acción de fuerzas naturales (diez millones de años atrás, Capadocia, era una región volcánica). Mucha gente viaje en globo para ver el amanecer desde el cielo por US$ 250 dólares y al regresar, todos brindan con champagne.

Sobre las montañas hay cuevas (naturales y artificiales), monumentos, capillas, alcobas... En algunos lugares podría trazarse un paralelismo con la obra gaudiana. Pienso, pero parece que no descubro nada: más tarde, compruebo que el autor Juan Goytisolo ya escribió sobre el vínculo con la obra del arquitecto catalán, en 1990 (Aproximaciones a Gaudí en Capadocia).


Es imposible describir todas las maravillas del lugar. Sobre todo porque, allí nomás, también hay otras bajo tierra. Son ciudades subterráneas, otro gran punto de interés. Comentan los guías que son casi 40 (Derinkuyu y Kaymakli, las más famosas), que no se sabe cuántas más puede haber ocultas y que, algunas alcanzan profundidades de más de 80 metros. La visita no es para cualquiera: se va en cuclillas la mayor parte del paseo. Los hititas, según los arqueólogos, fueron los primeros en iniciar las construcciones. Sin embargo, fueron los primeros cristianos los que terminaron de darles forma (las usaban como catacumbas). Algunas tienen hasta 20 niveles de habitabilidad bajo tierra con cocinas, sistemas de ventilación, desagüe y hasta cementerios. Sólo faltan semáforos.

Germán Beder (desde Turquía)
Fotos: del artículo
Diario Perfil - Turismo

sábado, 30 de octubre de 2010

Kenia, el diamante de África



Kenia, el diamante de África. Condensa en un territorio pequeño, toda la esencia del continente. Elefantes, cebras, hipopótamos, rinocerontes, leones y una naturaleza tan exuberante que se desborda, capaz de superar las expectativas de cualquiera.

Kenia no es lugar para aquellos que buscan comodidades, es para los aventureros de corazón, para los que quieren conocer de primera mano la auténtica esencia de la naturaleza en estado puro. Para los que quieren correr riesgos controlados y disfrutar de un lugar donde el reloj no tiene cabida, porque el tiempo transcurre a su propio ritmo. La riqueza keniata en cuanto a diversidad de hábitats naturales se debe a más de cincuenta parques y reservas nacionales protegidos, así como a numerosos espacios de conservación privada, así pues, excepto los grandes primates, en Kenia se pueden encontrar muchos de los animales característicos del continente, además es el mejor destino africano en cuando a observación de aves se refiere.


Los keniatas y sus tribus
Este país comprende una de las mayores diversidades étnica del mundo, debido a una larga historia de migraciones, asentamientos y fusiones entre diferentes culturas, lo que les confiere una mezcla maravillosamente rica. Desde los pueblos cusita, bantú y nilótica, hasta los persas y árabes que dieron lugar a la cultura swahili y la posterior llegada de los colonos europeos y los trabajadores de la India. Por no hablar de las recientes llegadas de inmigrantes vecinos en conflicto. El resultado es apasionante, una gente extraordinariamente abierta, simpática y acogedora.

Aunque sin duda, lo más loable es el hecho de que, a pesar de la mezcla y de la convivencia, cada una de las 14 tribus ha conseguido mantener su identidad y su esencia. De modo que actualmente podemos conocer al norte a los , cuyas mujeres son las más hermosas, los Rendille, los Elmolo, el grupo étnico más pequeño de Kenia y que vive a orillas del lago Turkana, como los Turkana, el pueblo keniata más aislado y que menos influencias ha recibido. En la zona central, los Samburu, que viven en el Mone Kenia y están emparentados con los Masai, los Meru, la única sociedad democrática del África precolonial, los Embú, los Kikuyu, el mayor grupo étnico del país y el que actualmente lo gobierna y los Kamba, los talladores de madera. Por último, al oeste, los Kalenjin, un grupo de pueblos que los británicos llamaron nandi, los Kisii, los Luhya, el segundo grupo más numeroso del país, los Luo, que adoptaron el modo de vida británico tras la colonización y, por último, los famosos Masai, al sur. Los pastores nómadas tradicionales.

A este respecto, la zona más famosa es precisamente Masai Mara, al sur del Valle del Rift, donde se puede convivir en la propia aldea, con estos pastores nómadas y, por supuesto, ilmoran, es decir, guerreros.


El safari, un viaje al reino animal
Safari es una palabra swahili que significa, viaje. Y un safari consiste en emprender un viaje a través de un territorio natural, quizá uno de los numerosos parques naturales del país. Desde un vehículo preparado ad hoc, nos adentramos en el territorio salvaje, completamente a salvo. Porque desde el interior de la furgoneta podremos observar todo tipo de animales sin correr ningún peligro. La parte superior del vehículo, se eleva la distancia suficiente para que una persona pueda asomarse libremente al exterior, pero para que un animal no pueda colarse al interior de ninguna manera.

Las reservas más populares son las de Amboseli, Tsavo, Laikipia, Nairobi y Masai Mara. Quizá para un segundo safari, habría que tomar en cuenta las reservas de Shaba, Samburu y Buffalo Spring, donde se pueden encontrar grandes mamíferos que parecen ser endémicos en el país; Meru, Saiwa Swamp Y Hell´s Gate, donde además del típico safari en coche, se pueden hacer recorridos en bicicleta o incluso a pie. Lo mismo sucede en los lagos Nakuru y Naivasha, donde además se puede disfrutar de la vista de millones de pelícanos y flamencos rosados.

Por supuesto hay que mencionar de forma especial la zona del centro de Kenia, porque es la zona menos turística y por tanto, todo está casi por descubrir. Nyahururu destaca por la impresionante cascada de Thomson, Nyeri está unido a lord Baden-Powell, el fundador de los Scouts y desde Thika es desde donde se accede al Ol Doinyo Sabuk National Park.
El principal atractivo de la región es el Monte Kenia, el punto más alto del país y el segundo más alto del continente, y además es la morada de los dioses. Es un parque nacional en el que se pueden hacer safaris y observar animales de todo tipo, pero los amantes de la escalada y el senderismo también tienen un lugar, aunque no hay que olvidar que las rutas de acceso y ascensión a los picos, son bastante duras y las temperaturas bajan considerablemente en cuanto se pone el sol.


Nairobi, la capital
Su origen en 1899 fue el de un campamento ferroviario, desde entonces ha crecido rápidamente y se ha convertido en económico, comercial y de transportes del este de África. Es el lugar perfecto para realizar compras del viaje. Su nombre deriva de Ewaso Nyarobi, que en masai significa “Lugar de agua fría”.

Lo más destacado de la ciudad es el Museo Nacional, que ofrece una visión general de la cultura y la historia natural del país muy interesante. Algunas de sus maquetas son fantásticas. El archivo nacional, en el antiguo Banco de India, un edificio con mucha Historia. El Museo del ferrocarril, columna vertebral de la Historia de Kenia. Surgido de la propia película, el Museo de Karen Blixen, autora de “Memorias de África”. Un toque de color, el Arboreto de Nairobi, 350 especies de árboles en 32 hectáreas repletas de senderos por los que pasear; y el parque de la ciudad, que tiene 121 hectáreas de jardines, estanques, un canal y un vivero. Incluso tiene algunos tramos de bosque autóctono, es una zona muy popular para ir a pasear y comer al aire libre. Otra opción son los Jardines Uhuru, donde está el Uhuru Monument dedicado a la lucha por la independencia.

No olvidemos, mencionar el Bomas of Kenya, una exposición creada para conservar la cultura tradicional con recreaciones de aldeas de bomas (casas), espectáculos, danzas y representaciones. Es una forma rápida de profundizar en la cultura del país. Por último, el David Sheldrick Wildlife Trust, un orfanato de elefantes, el AFEW Giraffe Centre, donde se puede tocar a las jirafas y el Parque Nacional de Nairobi, donde se puede hacer una aproximación a lo que será un verdadero safari.


Al sur, la playa: Mombasa
Es la segunda ciudad del país en importancia. El clima es duro, hace un calor sofocante y pegajoso que sólo puede paliarse con un baño en las claras y, por supuesto, cálidas aguas del océano Índico, cuyas playas de arena batida invitan a pasear si uno consigue deshacerse de la miríada de nativos que intentarán venderle absolutamente cualquier cosa. Desde una figura de madera hasta un consejo.
La costa sur de Kenia ofrece decenas de complejos de playa, especialmente en Diani, donde las playas son especialmente hermosas y muy conocidas para practicar actividades marinas y subacuáticas.

En cuanto a Mombasa, es una ciudad fundamentalmente histórica y ello se debe, en gran parte a los portugueses. El principal puerto ocupa una pequeña isla costera unida a tierra, al norte y al oeste por un puente y al sur, por el Likoni ferry. Cogerlo es una misión de paciencia, pero luego es muy sencillo, rápido y cómodo.

Los lugares más interesantes para visitar son el Templo Shri Swaminarayan, uno de los templos hindúes más antiguos e impresionantes del este de África. Está muy cerca de la estación de tren y desde lejos, parece un gran pastel de cumpleaños. Los Uhuru Gardens y los Giant Tusks, el símbolo de la ciudad, son cuatro colmillos gigantes de elefante, construidos para celebrar la coronación de Isabel II en 1953 y que parecen una especie de puerta de bienvenida a Mombasa. Por supuesto, el mercado MacKinnon y la calle Biashara, no son lugares turísticos, pero sí merece la pena visitarlos para empaparse un poco de la vida en esa ciudad.

Otro templo, el Jain, el templo jaimista más antiguo fuera de La India. También hay iglesias como la Catedral Anglicana, la más antigua de Mombasa y que podría confundirse con una mezquita por la altura de su bóveda, los pórticos con arcos y algunos otros adornos árabes. El antiguo tribunal de justicia, una de las construcciones coloniales más atractiva de la ciudad, restaurado, alberga el Museo de la cultura swahili y la historia local; y está muy cerca de Treasury Square, la plaza del tesoro, rodeada de edificios coloniales como el antiguo ayuntamiento y varios bancos internacionales. Todo ello a un paso de Fort Jesus, el edificio más importante estratégicamente de la costa swahili. Y del casco antiguo, donde encontraremos: la antigua estación de policía, el Club Mombasa, las mezquitas Mandhry, la de Bohra y la Basheikh, la antigua oficina de correos, la plaza del gobernador, la escalinata Leven Steps, el Faro Blanco y Ndia Kuu Road, originalmente conocida como Main Road.


Los masai
Los Masai no suelen consumir carne de animales, para ellos los animales son más valiosos vivos que muertos. Sólo comen carne en ocasiones especiales.

Para nutrirse de las proteínas necesarias, hacen sangrías controladas a las reses. Esa sangre la mezclan con leche y la dejan fermentar unos días en una calabaza. Esa es la base de su alimentación, ya que no suelen comer tampoco pescado ni verduras.

La riqueza familiar se define en función del número de hijos y las cabezas de ganado. Tener mucho de un grupo y poco del otro se considera pobreza. Es como no tener nada.
Se visten con una toga roja, llamada shuka, el pelo lo tiñen de color ocre y se lo cortan como si fuera un casco romano, además se seccionan los lóbulos de las orejas. Ellas se adornan con collares de cuentas de colores. Es un símbolo de belleza.
A los 15 años, se celebra la ceremonia que convierte a los jóvenes en ilmoran, guerreros y entonces recogen el testigo de los mayores, los mayores (entre 30 y 35 años) pasan a ser jóvenes ancianos y ya pueden casarse y formar su propia familia.

Viven en grupos familiares llamados manyattas. Se organizan de forma circular alrededor del redil de ganado. En cada una pueden vivir docenas de personas, pues es una sociedad polígama y un hombre puede tener tantas mujeres como pueda mantener.


Información útil
Cuándo ir: entre julio y noviembre. No sólo para evitar la estación de lluvias, sino también porque es posible asistir a la migración de los ñus del Serengueti-Mara.

Cómo vestirse: prendas amplias, ligeras y de fibras naturales, de colores crudos y neutros, para no atraer los mosquitos ni asustar a los animales con colores fuertes. Dependiendo de la época puede hacer frío, por lo que la técnica de la cebolla (ponerse muchas capas) es lo más recomendable.

Contratar un medio de transporte adecuado, porque las infraestructuras de comunicación en el país son francamente pésimas. Es mejor que alguien experimentado se encargue del transporte.

Hay que tener en cuenta que los parques naturales cobran entre 10 y 50€ por persona y día. A veces también hay que pagar, aparte por el coche.

La mayoría de los animales sólo pueden verse (y fotografiarse) desde el coche, por lo que está bien llevar también unos prismáticos. También hay que llevar protector solar, un gorro, gafas de sol y una navaja.

El sistema sanitario recomienda vacunarse, al menos contra la fiebre amarilla y llevar medicamentos para prevenir la malaria. Pero es a gusto del consumidor.

A la hora de hacer compras, los nativos siempre pondrán precios anormalmente elevados, con el fin de conseguir regatear con el comprador, es como un deporte. Aún regateando siempre pedirán precios muy altos. Es imprescindible tener claro cuánto está uno dispuesto a pagar por el artículo y no ceder ni un ápice.

Las compras: artesanías africanas (en Kenia no se hacen máscaras, las importan de otros países), figuras de madera de Kamba, tallas de piedra de Kisii, abalorios de todo tipo, telas y batics.

Las propinas. Son absolutamente voluntarias, pero están muy extendidas en todo el país y todos esperan que se les dé una propina incluso cuando sólo te han señalado una dirección.

Cómo ir
Para llegar a Nairobi hay que hacerlo a través del aeropuerto internacional de Jomo Kenyatta, a 16 km. al sureste de la ciudad. No hay vuelos directos desde todas las ciudades europeas, por lo que la mejor opción es hacer una escala. Por ejemplo, desde Bruselas son 8 horas y media de avión. Una vez en Nairobi, el autobús KBS 34 conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad.
También hay que recordar que el visado tiene un precio de 20 euros.

Paloma Gil
Revista 80 días
Fotos: Web

lunes, 18 de octubre de 2010

Ciudad de México


Tres ejes para desentrañar la enorme capital mexicana: el centro histórico en un año más patrio que nunca; colonia Roma, barrio de moda, y la popular lucha libre

Sin duda que en la primera impresión el D.F. intimida: es grande, caótico, inabarcable. Pero después de unos días, las distancias parecieran acortarse y moverse por esas intrincadas calles donde a diario circulan 24 millones de personas resulta más sencillo.

Los turistas suelen quedarse en la ciudad apenas un par de días antes de huir hacia la playa, pero vale la pena estirar un poco más la estada para desentrañar una ciudad cargada de historia, museos, cultura popular, fiestas y tradiciones.

A continuación, la nueva colonia Roma, remozada y de moda; el Zócalo histórico, centro de los festejos del bicentenario, y una noche típica de lucha libre, tres ejes para sumergirse de lleno en la vida auténticamente mexicana.


Lo nuevo: Colonia Roma
La colonia Roma está cambiada. Lo advierte cualquiera y a simple vista, incluso el que visita por primera vez la ciudad. Esos bares modernos, el reluciente hotel boutique, las tiendas con ropa de diseño, las galerías de arte y el ambiente joven que revolotea en el aire se nota que son nuevos, de hace unos pocos años.

La colonia Roma está de moda. "Sigue a los anticuarios y a los gays y encontrarás los lugares de moda", me dijeron alguna vez. Y parece que la fórmula no falla, porque la Roma es el nuevo lugar del inmenso D.F. elegido también por gays para caminar lejos de los prejuicios, en una ciudad que acepta el matrimonio homosexual.

La colonia Roma, como llaman aquí a los barrios, fue uno de los primeros en desarrollarse, más allá del centro, a principios del siglo XX, en los tiempos de Porfirio Díaz. Se construyeron grandes mansiones donde vivían familias de clase alta que paseaban su elegancia por las amplias calles. Con los años cayó en decadencia y muchas de las casas fueron abandonadas.

El gran terremoto de 1985 averió muchas construcciones y mucha más gente dejó el lugar. Incluso todavía se ven casas con fachadas resquebrajadas. Así como unos se fueron, otros llegaron: en los últimos 10 años artistas y escritores desembarcaron atraídos por el lugar, con mucho verde, plazas, casas bajas, vecinos de siempre y alquileres muy baratos.

Y resurgió para convertirse en una de las zonas más placenteras de la ciudad para pasear, sin el glamour de Polanco y un poco menos cool que La Condesa. Aquí se mezcla la bohemia con el zapatero remendón de años.

Es sábado a la tarde, los bares y restaurantes están llenos, la gente caminaba sin prisa, y el mercado de pulgas sobre Alvaro Obregón, la avenida principal, con gran bulevar en el centro, sigue ofreciendo de todo un poco.

Una tarde ideal para caminar sin prisa y descubrir lo mejor de Roma.

Se puede empezar por Colima (entre Tonalá y Cuauhtémoc), la calle por excelencia del barrio, con muchos negocios de diseño de ropa y accesorios, como Sicario, y galerías como Vértigo, especializada en diseño gráfico.

Uno de los nuevos vecinos de la colonia es el Brick Hotel, que abrió hace apenas cuatro meses. Es un hotel boutique, también de moda en México, con 17 habitaciones y decoración moderna ciento por ciento mexicana.

"Antes fue una casa de citas, después una cerrajería, también estuvo años abandonado hasta que se restauró como hotel, siempre conservando la estructura original", cuenta Carlos, uno de los conserjes del hotel que está en la esquina de Orizaba y Tabasco. La pizzería, muy concurrida, que da a la calle, se llama Olivia, por la madama de la casa de citas. Parece que todo quedó en familia.

A la vuelta, en la esquina de Orizaba y Alvaro Obregón, casa LAMM, construida en 1911, cuenta con un centro cultural, galería de arte y restaurante, pero lo que realmente impacta es la construcción, con una enorme escalera.

A pocas cuadras, la plaza Río de Janeiro, la más linda del barrio, con una enorme fuente en el centro, está colonizada por un grupo de niños boy scouts que juegan, gritan y se divierten.

En la esquina, el Café Toscano, uno de los estrella, invita a relajarse en una de las mesitas de la vereda. En la Roma, el frenético D.F. pasa a un costado.


Lo tipico: Lucha libre
Para desentrañar el D.F. desde un costado más popular una buena elección es ver lucha libre. Una suerte de deporte nacional (después del fútbol, por supuesto) y espectáculo. Para un extranjero será claramente un show, muy bien montado para la ocasión, pero los mexicanos se apasionan y por momentos la frontera entre deporte, combate y espectáculo se confunde bastante.

Muchos son realmente fanáticos. Hay programas de televisión; revistas especializadas; un vasto merchandising de máscaras, trajes y muñecos, y desde hace apenas unos días, hasta un videojuego, Héroes del ring , que pone en las consolas la lucha libre mexicana.

Desde fuera del Arena México, uno de los estadios cubiertos donde se realizan los combates, los martes y viernes por la noche, ya se siente el clima de fiesta, como en los alrededores de una cancha de fútbol.

Los luchadores ya están sobre el ring; la gente grita y alienta a unos y otros. Los vendedores ofrecen cerveza, golosinas, snacks. Un espectáculo para toda la familia, aunque son muchos más los adultos que los chicos.

Empieza uno de los combates de tríos con tomas extrañas (todas tienen nombre), mucha actuación y un gran despliegue de acrobacia dentro y fuera del ring.

"Eso no se vale, eso no se vale", dice gritando un nene, muy enojado con uno de los enmascarados.

Rolando Flores, un buen compañero de asiento y espectador frecuente, se encarga de aclarar un poco las cosas: "Hay dos bandos de luchadores, rudos y técnicos. Los técnicos son los que respetan las reglas y juegan limpio, serían los buenos; los rudos, los que juegan sucio, los malos".

El público en general está a favor de los técnicos, pero hay muchos que siguen a los rudos, como a quien le gustaba el Diábolo o la Momia Negra en nuestro Titanes en el ring , y por supuesto también existe la versión del árbitro William Boo mexicano.

"Tuviste suerte, hoy se presentan buenos luchadores", comenta Rolando, que conoce peso, altura y técnicas de cada uno.

En la pelea estelar de tres contra tres compiten Místico, Strongman y La Sombra contra Volador, Ultimo Guerrero y Lyger, estrellas mediáticas, aunque no tan famosas como el histórico Santo, el Enmascarado de Plata.

"Qué bueno sería que apuesten las máscaras Místico y Volador", se ilusiona Rolando.

La mayoría de los luchadores son enmascarados y mantienen su identidad oculta como un secreto que perpetúa la leyenda, pero cuando hay rivalidades personales (ficticias o reales vaya uno a saber) se pactan luchas de apuestas, donde ponen su propia máscara en juego. Perder es un deshonor, para muchos el final de la carrera; otros siguen, pero a cara descubierta.

Los días de apuesta de máscara o de cabellera, el Arena explota de gente, hay que conseguir las entradas por adelantado.

Y quizá se dé, porque la rivalidad entre Volador y Místico está en su punto justo. Volador, ganador de la Copa Bicentenario, está dispuesto a apostar su máscara para demostrar que esto no es ningún juego.

Más allá del resultado final, todos salen contentos, en busca de la máscara o el muñeco favorito que venden de a cientos en la puerta.


Lo historico: El Zócalo
Es una noche más en el D.F., sin aparentemente nada para festejar, pero la Plaza de la Constitución, más conocida como el Zócalo, una gran explanada con sólo un mástil en el centro (de día flamearía una inmensa bandera mexicana), está muy concurrido.

Los chicos juegan con unos juguetes luminosos que vuelan por el aire, los grandes charlan y comen unos tacos, que se venden por todas partes. Una catrina (una calavera muy elegante y distinguida) se saca fotos con los pocos turistas que quedan en la plaza. Porque la muerte siempre está presente en las tradiciones mexicanas.

Frente a la catedral se alborotan los puesteros ambulantes. "Vienen, vienen", se corrió la voz entre unos y otros. Los ratoncitos de peluche que movían la cola en el piso terminan en la bolsa de la vendedora, que desaparece en cuestión de segundos.

Los que vienen son policías, que se ven permanentemente por las calles, sobre todo de noche.

Una campaña de la Secretaría de Turismo intenta deshacerse del estigma de ciudad insegura y hasta garantizan que hay menor delincuencia que en algunas ciudades norteamericanas.

Más allá de la presencia policial, las calles están poco iluminadas e intimidan a los que no están acostumbrados, pero en la Zona Rosa, La Condesa o Polanco, se puede andar sin preocupaciones a toda hora, e incluso viajar en metro, que funciona hasta casi la medianoche.

Hace un mes, en el Zócalo se realizó el estridente Grito, la celebración del bicentenario de la Independencia. Porque éste es un año patrio también en México, mucho más patrio que lo habitual.

El 15 de septiembre se cumplieron 200 años de aquella lucha del padre Hidalgo. Todavía los edificios de alrededor de la plaza lucen carteles con los colores mexicanos, que se encienden de noche. Se acuñaron monedas del bicentenario, hay circuitos históricos específicos y menús alegóricos en los restaurantes, como la patria manda.

Pero como en México todo es a lo grande, este año también festejarán los 100 años del inicio de la Revolución comandada por Emiliano Zapata y Pancho Villa contra Porfirio Díaz.

En el Zócalo hay un cartel electrónico con la cuenta regresiva de los días que faltan para la celebración del 20 de noviembre. Ya se preparan los festejos, de 14 días, que se iniciarán el 7 de noviembre, con 300 artistas en la escena del Zócalo, luces y proyecciones sobre los edificios.

Alrededor de la plaza están los sitios históricos más importantes. Hay que volver de día.

Entre los imperdibles, se destaca la catedral, con cinco siglos de historia, que cada año se hunde unos siete centímetros.

Atrás, donde están las ruinas del Templo Mayor azteca, un museo cuenta la historia de la antigua Tenochtitlan.

A otro costado, en el Palacio Nacional, a donde se ingresa en forma gratuita, hay que subir para ver los impresionantes murales de Diego Rivera, que retratan el pasado de México.

Una de las mejores formas de terminar la noche es en el Café de Tacuba (Tacuba 28), uno de los más emblemáticos, fundado en 1912, a unas pocas cuadras del Zócalo, y pedir un enchilado Tacuba con una cerveza. Los mariachis, con su repertorio tradicional, le ponen la cuota musical a la comida. A no entusiasmarse con los pedidos porque cada tema cuesta cerca de 10 dólares.

Andrea Ventura (Enviada especial )
La Nación - Turismo
Fotos: Web

martes, 12 de octubre de 2010

El verdadero costo de dañar al planeta

El cuidado de los recursos naturales esta en nuestras manos

No es necesario ser un ambientalista para estar preocupado por la supervivencia de las especies en el planeta.

Pensemos en los agricultores en China, que ahora deben pagar para que sus árboles de manzana sean polinizados porque no hay suficientes abejas.

Y no son sólo las abejas las que están decayendo. Como resultado directo de la actividad humana, las especies se están extinguiendo a un ritmo mil veces superior al considerado natural.

Los ecosistemas también están sufriendo. El 20% de los arrecifes de coral han sido destruidos en décadas recientes y otro 20% se encuentra seriamente amenazado. Las estadísticas conciernen a todos, porque somos todos los que acabaremos pagando la cuenta.


El verdadero costo

Por primera vez en la historia se está cuantificando el costo de la degradación de la biodiversidad.
El costo del daño causado por la actividad humana al medio ambiente en 2008 fue de entre US$ 2 billones y US$4,5 billones, según un reciente estudio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, titulado "La Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad" (TEEB, por sus siglas en inglés). La menor de las dos cifras es equivalente a toda la producción anual del Reino Unido o Italia.

Un segundo estudio, también realizado para la ONU, estima un costo aún mayor. La consultora Trucost, especializada en empresas y medio ambiente, calcula que el monto asciende a US$6,6 billones, o sea, cerca de un 11% de la producción económica mundial. Estas cifras son naturalmente estimaciones. No hay una ciencia exacta que permita medir el impacto humano en el medio ambiente, pero los estudios dejan en claro que la destrucción de los ecosistemas representa un grave riesgo para la economía mundial.

Zona deforestada

Servicios naturales
La razón por la que el mundo está despertando al costo de la degradación es que hasta ahora, nadie tenía que pagar por ella.

Tanto empresas como individuos operaron durante mucho tiempo con la asunción de que los recursos eran infinitos, pero no lo son. Y sólo cuando se calcula cuánto cuesta protegerlos o reemplazarlos es que queda en claro cuán vitales son para la economía global. En algunos casos, el vínculo es obvio. Por ejemplo, se requiere agua para los cultivos que nos alimentan. Y los peces proveen un sexto de la proteina consumida por la humanidad.

En otros casos, los nexos no saltan a simple vista. Los arrecifes son una barrera natural que protege a las costas ante tormentas devastadoras, las plantas proveen el material para medicamentos que salvan vidas y los insectos son los encargados de polinizar gran parte de los cultivos más productivos.

Inundaciones

El caso de las abejas
Las interconexiones son complejas, pero a veces es posible estimar su valor económico. En Estados Unidos en 2007, por ejemplo, el costo para los agricultores del colapso en el número de abejas fue de US$15.000 millones, según el Departamento de Agricultura en ese país.

Las inundaciones de 1998 en China mataron más de cuatro mil personas, desplazaron a millones y causaron pérdidas estimadas en US$30.000 millones. El gobierno chino reconoció que el corte indiscriminado de árboles en las cinco décadas anteriores había reducido drásticamente la protección contra inundaciones y prohibió la tala en esa zona. El Centro de Investigaciones Forestales estima que en los 50 años anteriores a la prohibición, la tala le costó a la economía china cerca de US$12.000 millones al año.

Biodiversidad

"Una necesidad absoluta"
La pérdida de biodiversidad tiene un impacto sobre todo en los más pobres. El empleo de cientos de millones de personas depende de la pesca, la agricultura y los bosques para combustible.

"La biodiversidad es valiosa para todos, pero es absolutamente esencial para los pobres", asegura Paven Sukhdev, banquero y uno de los autores del TEEB.

Los recursos naturales y los servicios que proveen contribuyen al 75% de toda la producción en Indonesia y el 50% de la producción en India, según el TEEB.

Pero no sólo serán las poblaciones más pobres las que sufrirán. Las empresas serán cada vez más afectadas, teniendo que reemplazar servicios que los ecosistemas tradicionalmente ofrecían sin costo o pagar nuevos impuestos para financiar la preservación del medio ambiente. Y a esto se suma el costo generado por los desastres naturales, cada vez más frecuentes.

El daño ambiental causado por las principales 3.000 empresas del mundo en 2008 fue de US$2,15 billones, cerca de un tercio de sus ganancias combinadas, según estimaciones de Trucost.

Se trata de estimaciones, pero la escala del costo que deberán afrontar las empresas por su daño al medio ambiente no puede ser ignorada.

"Es bastante aterrador. Nadie en el mundo empresarial piensa que en algún momento esto no nos afectará", señala Gavin Neath, vicepresidente de sostenibilidad en Unilever.

La deforestación agrava el impacto devastador de las inundaciones

Pensiones
Y mayores costos para las empresas significan mayores precios para los consumidores. Las inundaciones en China y Pakistán este año hicieron que el algodón alcanzara su precio más elevado en 15 años. En el Reino Unido, empresas de ropa como Next, Primark o H&M advirtieron que deberían elevar sus precios.

Los consumidores no sólo deberán pagar mayores precios. De acuerdo a Trucost, las ganancias de las principales empresas se verán afectadas y los costos de las acciones caerán.

Es en estas empresas, precisamente, que invierten los fondos de pensión, por lo que podrían verse afectados los montos de las jubilaciones de millones de personas.

El costo de la actual degradación de los recursos naturales de la Tierra será pagado por todos, ambientalistas o no.

Richard Anderson
BBC
Imagenes: Web

martes, 5 de octubre de 2010

Cartagena: Adoquines con historia

En todo el casco antiguo, los nombres de las calles están grabados sobre cerámicas

Un recorrido por Cartagena de Indias, sobre el Caribe colombiano, siguiendo la historia del nombre de sus calles, que remiten a episodios de la Inquisición, a cuentos de aparecidos y a escenas de realismo mágico, algunas de ellas protagonizadas por el mismísimo Gabriel García Márquez.

La realidad de la anécdota –contada in situ por Jaime García Márquez, hermano del escritor– no le quita cierta magia: “Al doblar por la calle de El Santísimo descubrimos un tramo de 40 metros tapizado por naranjas del mismo color y tamaño, ordenadas de tal manera que era imposible imaginar que fuera producto del azar. En esa ocasión Gabo conducía el automóvil y pasó por encima entre los chasquidos y las explosiones de las naranjas. Nos dio la sensación de que estábamos suspendidos en un espacio de levedad menos denso que el aire. Gabito soltó el timón, me miró sin dejar de apretar el acelerador y exclamó: ‘¡Cuéntalo tú, porque si lo hago yo con seguridad dirán que me lo inventé!’”.

Escenas como la anterior y otras aún más increíbles se vienen sucediendo desde hace 477 años en las calles de la encantada Cartagena de Indias, cuya legendaria muralla colonial nunca pudo ser traspasada por el tiempo. Por algún extraño sortilegio de magia negra, a las puertas de la ciudad quedaron esperando los siglos XIX, el XX y el XXI, mientras adentro sobrevive e incluso florece una estructura arquitectónica colonial casi tan intacta como en los antiguos tiempos de esplendor esclavista.

El trazado de Cartagena escapa un poco a la concepción renacentista de calles rectilíneas que sí tuvieron sus hermanas contemporáneas como La Habana y Ciudad de Panamá. Abundan entonces los callejones no del todo regulares, de los que resultan manzanas asimétricas, y los cruces de calles no resueltos en ángulos rectos. Esa irregularidad le agrega encanto a una ciudad que amalgama edificios y casas con estilos colonial americano, barroco, renacentista, neoclásico y mudéjar andaluz.

En su origen, los nombres de las calles correspondían todos a santas y vírgenes, indicados en cada esquina con carteles de barro cocido que más tarde fueron reemplazados por las placas de mármol pulido con letras floridas que duran hasta hoy. Lo curioso es que el nombre de cada calle fue cambiando varias veces a lo largo de los siglos, según ocurrían los acontecimientos. Y en esos cambios se pueden rastrear algunas de las historias más fascinantes de todo el Caribe colonial.

El domo de la Catedral de Cartagena se ve desde todas las terrazas de la ciudad

DE ANGELES Y DEMONIOS
La actual Calle de las Damas se llamó Nuestra Señora de los Angeles hasta la tercera década del siglo XVII, cuando terminaron de levantarse las murallas cartageneras. Según Raúl Porto del Portillo, autor del libro Plazas y calles de Cartagena de Indias, al enterarse el rey de la abultada cuenta que tenía que pagar por el trabajo de amurallar la ciudad, tomó un catalejo para ver si una obra tan cara podía verse desde el otro lado del océano. Como no la vio, Carlos VI al parecer decidió evaluar personalmente la muralla de once kilómetros embarcándose de incógnito con algunos colaboradores, todos vestidos de mujer. En su periplo, el monarca se alojó en una casona de la calle Nuestra Señora de los Angeles. Y alrededor de este hecho se tejieron toda clase de conjeturas, como la que afirmaba justamente que aquellas encopetadas damas que habían aparecido de manera misteriosa, para regresar al poco tiempo a España, eran nada menos que el rey y algunos cortesanos. A partir de entonces, Nuestra Señora de los Angeles pasó a ser la Calle de las Damas.

La historia de la Calle de la Amargura se remonta al 17 de junio de 1626, cuando se realizó el segundo “Acto de Fe” preparado con toda pompa por el tribunal del Santo Oficio. Uno de los condenados por hereje fue Pedro Sánchez Mancera (Fray Ambrosio), quien conducido hacia el tablado donde se leían las sentencias dijo a un compañero: “Amigo, resta muy poco para llegar al lugar del tormento; apenas nos falta andar la callecita que viene, que con el tiempo debería llamarse Ruta de la Amargura”.

De las tres calles bautizadas Santo Domingo que hay en Cartagena, una alberga una leyenda de esas que en su época todos tomaban al pie de la letra. Allí mismo se levanta la fachada neoclásica del Convento Santo Domingo, y se cuenta que apenas fue inaugurado el diablo comenzó a aparecérseles en plena calle a los fieles que iban a misa. Pero según las crónicas de la época, la gente se acostumbró a ver al diablo y dejaron de temerle. Irritado, un día el hombre de cola y cuernos llenó de rocas la calle para obstruir el paso. Y ante el bullicio de la muchedumbre, el cura salió de la iglesia descerrajando una frase mágica: “Lucifer, con Dios tú no puedes”. Al mismo tiempo, con un ademán hizo rodar las rocas estrepitosamente. Al milagro le siguieron una carcajada quejumbrosa y un ventoso aleteo que dejó el aire impregnado de olor a azufre.

La Calle de la Portería de Santa Clara, por su parte, se llama así por la entrada principal del Convento de Santa Clara, donde un joven cronista llamado Gabriel García Márquez asistió a la apertura de la tumba de una niña con cabellos largos, noticia que más tarde daría origen a la novela Del amor y otros demonios. En ese libro –que es pura ficción–, una niña poseída por el demonio es internada en ese convento, hoy convertido en un hotel cinco estrellas. Pero los hechos de la vida real que acontecieron allí en 1621 son casi tan increíbles como los avatares de la pobre Sierva María de todos los Angeles, ya que provocaron la retirada de Dios de la ciudad.

Balcones de madera torneada, magia y misterio en la noche de Cartagena

Todo comenzó por un diferendo en apariencia menor en el que se enfrentaron las monjas clarisas de clausura con los frailes franciscanos de Cartagena, de quienes dependían administrativamente. Las profesas de Santa Clara se quejaron ante el obispo Benavides y Piédrola por los malos tratos y la fallida dirección económica que recibían de sus tutores franciscanos. El obispo las apoyó, mientras los seguidores de San Francisco se aliaron a los jesuitas y al gobernador. Las clarisas, considerándose independientes, se atrincheraron en su convento y el bando franciscano intentó invadirlas, acompañado de carpinteros y herreros para abrir las enormes puertas de madera. Ante tamaño conflicto, el obispo declaró la cessatio a divinis, es decir que quedaba suspendida hasta nuevo aviso toda actividad religiosa en Cartagena. De alguna manera esto significaba que Dios estaría ausente de la ciudad hasta que se calmaran las aguas, que sin embargo se agitaron cada vez más. Los franciscanos, enardecidos, atacaron el convento y las clarisas se defendieron como leonas. Avisadas de antemano, las monjas prepararon un espeso caldo hirviente y cuando los invasores se acercaron, las hermanas se mostraron dispuestas a todo en las elevadas ventanas, regadera en mano. Cuando se quedaron sin “municiones”, arrojaron piedras e incluso el contenido de sus retretes. Los vecinos, por su parte, dieron apoyo a las resistentes a tiro de arcabuces desde las terrazas. El enfrentamiento duró alrededor de una hora y ante la imposibilidad de invadir el convento, los franciscanos huyeron en retirada.

La Torre del Reloj y una de las entradas de la muralla colonial al laberinto encantado de Cartagena

ACCIDENTADAS CALLES
El nombre en el cartel de cerámica ilustra la historia de esta calle con la contundencia de un título periodístico: Tumbamuertos. Originalmente tenía otro más agradable, Nuestra Señora del Popolo, porque según la leyenda colonial en una casa sobre esa calle habitó Pietro Margoli, un italiano alegre que todas las noches se pasaba de vino y salía al balcón a arengar al popolo. El nombre viró al actual a mediados de 1876, cuando una terrible epidemia de gripe arrasó con familias completas, dejando casas vacías sin herederos. La Calle del Popolo estaba entonces en condiciones lamentables, y al parecer varias de los procesiones fúnebres que pasaban por allí rumbo al cementerio tropezaban con los baches y terminaban con el cajón por el piso. A partir de entonces, en el barrio comenzaron a mencionarla como “la calle donde tumban los muertos”. Y no faltó quien descubriera allí un espíritu burlón que gozaba al ver a los difuntos caer despatarrados en el suelo.

Por su parte, la Calle de la Bomba ha generado no pocos debates entre los historiadores cartageneros, ya que en este caso no existen documentos fidedignos como para explicar el nombre. La lógica suposición de que allí una vez cayó una bomba tiene detractores que se preguntan “¿en qué calle de Cartagena no cayó alguna vez una bomba?”. Y esta pregunta es más lógica que la hipótesis que la genera, porque entre 1544 y 1885 la ciudad sufrió ocho largos sitios, algunos victoriosos y otros fallidos. El más famoso de los asedios fue el del almirante inglés Sir Edward Vernon, quien en 1741 llegó con la intención de arrebatarles la ciudad de los españoles con una armada de 23 mil soldados metidos en 186 barcos. Entre los invasores estaba Lawrence Washington, hermano del futuro prócer norteamericano, mientras que del lado de los defensores había apenas 3 mil hombres. A los ingleses les llevó 16 días de combate tomar el Castillo de Bocachica. Pero fueron derrotados en el intento de invadir el Castillo de San Felipe, al tiempo que la disentería comenzaba a hacer estragos en sus tropas, obligándolos a retirarse.

Es así que solamente durante el asedio de Sir Vernon deben haberse arrojado bombas en cada una de las calles de Cartagena. Por eso es más aceptada la hipótesis según la cual a comienzos del siglo XVII había en esa calle un polvorín conocido como Almacén de Pólvora, que más tarde fue trasladado al Castillo Grande por entrañar un grave peligro para la población.

En el barrio de San Diego existe una casa embrujada que perteneció a un hombre cuyo apellido nombra hoy a la Calle de Quero. La historia cuenta que Miguel Quero había heredado una fortuna en monedas de oro, la cual guardaba con celo y avaricia en un enorme cofre de hierro. Una noche, al creer oír ruidos en el cuarto donde guardaba su tesoro, Don Quero encendió un candil y fue a ver qué pasaba. No encontró nada fuera de lo normal, pero no pudo evitar ponerse a contar su riqueza: y con tanta mala suerte, que mientras tenía la cabeza dentro del cofre la tapa le cayó encima, matándolo de un golpe seco en la nuca. Los vecinos, que echaban de menos al señor Quero, sospecharon lo peor cuando un olor nauseabundo comenzó a salir de la casa. A partir de entonces la morada deshabitada cobró mala fama y no había quien se atreviese a acercarse por allí después de la caída del sol. Hasta que una noche un valiente decidió demostrarles a todos que los miedos eran resultado de la fantasía, y encaró hacia la casa desde la esquina del Parque Fernández de Madrid. Pero antes encendió un cigarrillo, y al llegar frente a la casa un hombre le pidió fuego desde el balcón. Sin darle tiempo a reaccionar, una mano larga y huesuda se extendió desde lo alto y le arrebató al valiente el cigarro de un zarpazo, que le hizo perder el conocimiento por el susto. Otro que se le atrevió a la casona embrujada fue un antioqueño sin hogar que solicitó autorización para irse a vivir allí a pesar de los “peligros”. Antes de instalarse se hizo de un revólver, por precaución, y la primera noche que durmió en el lugar se acostó y comenzó a oír ruidos desde el comedor. El hombre le hizo frente al misterio arma en mano. Al cruzar la puerta una sombra pasó delante de él, que disparó seis tiros sin saber a quién. Pero una voz cavernosa le dijo, arrojándole las balas al piso: “A mí no me hacen daño tus balas; ahí te las devuelvo”. Está de más decir que el bravo paisano salió volando por las escaleras para no volver jamás, perdiendo la cordura por el resto de sus días.

Es así que con el correr de los siglos los edificios de toda la Cartagena colonial van cambiando de aspecto, pero el fenómeno no tiene correlato en las calles. A lo sumo pasan de la tierra al pavimento: de un siglo a otro sólo les muta el nombre, según se acumulan las historias cuyo relato se modifica, también, de generación en generación

El Callejón del Candilejo. Escenario de El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez

EL CANDILEJO
A un costado del edificio de la Gobernación de Bolívar pasa un estrecho y curvado callejón llamado El Candilejo, el mismo donde García Márquez ubicó en su novela El amor en los tiempos del cólera el encuentro fortuito de Florentino Ariza y la negra Leona Cassiani, quien acaso habría sido el verdadero amor de su vida, “aunque ni él ni ella lo supieran nunca”. El sugerente callejón se llama igual desde hace cuatro siglos y ningún erudito cartagenero ha podido descifrar la historia de su nombre. La hipótesis más aceptada supone, sin embargo, que algún nostálgico le copió el nombre a la calle homónima andaluza que todavía existe en la romántica Sevilla.

La colorida gracia de la negritud alegra las calles de Cartagena

DONDE ALOJARSE
La ciudad tiene todo tipo de hoteles, desde los resorts con servicio de playa hasta posadas y bed and breakfast en el centro histórico, sin duda el sitio más atractivo por carácter e historia. Los precios varían, igualmente, de los 20 a los 400 dólares la noche.

Julián Varsavsky
Pagina 12 - Turismo
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